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Lima pierde conexiones: ¿la TUUA del Jorge Chávez está alejando turistas internacionales del Perú?

La caída en conexiones internacionales en el Jorge Chávez (21,4% en junio) enciende las alarmas de un sector que pierde terreno frente a Bogotá y Panamá.

En pocas palabras

  • Caída de conexiones: El Aeropuerto Jorge Chávez registró una baja interanual del 21,41% en pasajeros de conexión internacional en junio de 2026.
  • Causa principal: La implementación de la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) de transferencia internacional es señalada como el factor determinante de esta tendencia.
  • Competencia regional: Aeropuertos como Bogotá y Panamá capitalizan la pérdida de competitividad de Lima, incrementando su tráfico de conexión.
Resumen generado por Thinkindot AI

Los datos comienzan a poner en evidencia una realidad distinta a las proyecciones más optimistas. En junio de 2026, el tráfico de pasajeros que realizaron conexiones internacionales en Lima se desplomó un preocupante 21,41% frente al mismo mes del año anterior, según cifras del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran).

Se trata del peor resultado registrado en el primer semestre de 2026, una señal de alerta que difícilmente puede atribuirse al azar y que coincide con la aplicación de un cobro que la industria advirtió reiteradamente como perjudicial.

Este preocupante retroceso coincide de forma directa con la aplicación plena de la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) de transferencia internacional. Este cargo de US$ 11,86 por pasajero (que equivale a US$ 10,05 más el IGV) comenzó a cobrarse el 7 de diciembre de 2025 a los viajeros que utilizan Lima únicamente como escala hacia otro país.

Lo que las autoridades del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) minimizaron durante la negociación de la Adenda N.° 9 —que elimina solo la TUUA de transferencia nacional y que los gremios consideraron una oportunidad perdida— hoy se revela como una decisión con consecuencias directas sobre la conectividad y competitividad aérea del país.

Los gremios del sector, liderados por la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI), sostienen que esta medida debilitó de manera significativa la ventaja geográfica que históricamente favoreció a Lima como punto de conexión regional. La tendencia descendente, iniciada en marzo, refuerza las señales de alerta sobre el impacto de esta política tarifaria en la conectividad aérea del país.

La fragilidad del tránsito aéreo y tres meses consecutivos de retroceso

Para comprender la magnitud de la crisis, basta con observar la lógica implícita del mercado aerocomercial: el pasajero de conexión internacional es una presa sumamente sensible al bolsillo. A diferencia del turista cuyo destino final es el Perú, el viajero en tránsito carece de cualquier lazo afectivo o geográfico con el suelo peruano, su única lealtad responde a la combinación más rápida y económica hacia su destino.

En este escenario, imputar un sobrecosto por la Tarjeta Unificada de Uso Aeroportuario (TUUA) resulta una jugada suicida, un incremento de casi US$ 12 por boleto en Lima se traduce en un hachazo de casi US$ 50 para una familia de cuatro integrantes, margen más que suficiente para expulsar de golpe la demanda hacia hubs regionales más competitivos.

Los datos oficiales recopilados por el Ositrán reflejan un cambio de tendencia alarmante. Durante el primer trimestre de 2026, antes de que el cobro terminara de asimilarse por completo en los canales de venta globales, el Jorge Chávez mantenía un ritmo saludable, registrando 487 mil 891 pasajeros de conexión internacional, lo que representaba un crecimiento del 5,44% frente al año anterior.

Sin embargo, en el segundo trimestre se inició el declive. En abril se registraron 129 mil 933 pasajeros de transferencia, marcando una caída de 2,03%. El descenso se profundizó en mayo y colapsó en junio con la ya mencionada contracción del 21,41%.

Lo más revelador es que la caída de los pasajeros de tránsito fue drásticamente mayor que el retroceso del tráfico internacional total del país, el cual se contrajo un 4,41% en junio, según la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). Esto demuestra de manera inequívoca que el segmento de conexión internacional es el eslabón más débil frente a esta política tarifaria.

La fuga de rutas: Bogotá y Panamá capitalizan el error peruano

Mientras Lima se impone trabas a sí misma, nuestros competidores regionales celebran. Los aeropuertos de Tocumen en Panamá y El Dorado en Bogotá están absorbiendo activamente el tráfico que Lima pierde.

Un informe de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), elaborado con datos de Cirium SRS Analyzer, expone de manera cruda la reconfiguración del mapa de conectividad regional, con un diagnóstico devastador para el país.

En la codiciada ruta entre Argentina y México, los pasajeros que eligieron conectar a través del hub de Panamá se dispararon un impresionante 38,5% entre enero y abril de este año, mientras que Bogotá capitalizó un crecimiento del 21,6%. En ese mismo trayecto, el tráfico de conexión vía Lima sufrió un desplome catastrófico del 36,2%, evidencia incontestable de cómo el Perú está regalando su competitividad aérea a sus vecinos de la región.

Este patrón no es un hecho aislado. En la ruta que conecta a Chile con República Dominicana, Panamá incrementó sus pasajeros en tránsito un 17,7% y Bogotá lo hizo en un 20,2%, mientras que la escala a través de Lima sufrió una reducción del 23,9%. En total, seis de los diez principales mercados de conexión que históricamente utilizaban a Lima como su puente de tránsito regional registraron retrocesos significativos durante el primer cuatrimestre del año.

El Aeropuerto El Dorado incorpora el sistema A-CDM, alineándose con estándares de aeropuertos como Frankfurt y Heathrow.

El Aeropuerto El Dorado incorpora el sistema A-CDM, alineándose con estándares de aeropuertos como Frankfurt y Heathrow.

La advertencia es clara y severa. asfixiar y perder un mercado de conexión es cuestión de semanas, reconstruir la confianza y recuperarlo tomará años de un arduo y costoso posicionamiento comercial.

El costo de la miopía regulatoria: el turismo receptivo bajo asedio

El impacto de este repliegue aéreo trasciende las pistas de aterrizaje y golpea directamente al corazón de la economía turística nacional. La creencia de que cobrarle una tarifa al pasajero de conexión no afecta al turismo nacional es una falacia técnica que ignora el funcionamiento de la industria.

Cuando el flujo de pasajeros en tránsito se debilita, las aerolíneas tienen menos incentivos para mantener determinada capacidad operativa o apostar por nuevas rutas hacia Lima. El efecto termina trasladándose al pasajero que tiene al Perú como destino final, con una menor oferta y un eventual encarecimiento de los pasajes.

Los resultados macroeconómicos del sector ya muestran signos de enfriamiento. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la llegada de visitantes extranjeros a Perú descendió un 5,5% durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. Este descenso se produce precisamente cuando el Aeropuerto Jorge Chávez se mantiene como la principal puerta de acceso al país, concentrando el ingreso de 617 mil 666 pasajeros en dicho lapso.

La relación es directa, a menor conectividad aeroportuaria, menor llegada de turistas de nuestros principales mercados emisores, como Chile, Estados Unidos, Ecuador, Colombia y Brasil. Las agencias de viajes, los operadores turísticos receptivos, hoteles y restaurantes ya sienten el impacto de una cadena de valor que se está encogiendo.

William Escalante, gerente de MachuPicchu by Life Adventures, califica la pérdida de competitividad de la terminal aérea de Lima como un "freno de mano" para el crecimiento de los negocios turísticos y para la economía general del país.

Escalante enfatiza que el turismo receptivo depende estructuralmente de la conectividad regional, por lo que despojar a la capital de su atractivo como nodo de conexión deprime directamente la comercialización de paquetes en toda la cadena de valor.

"El turismo receptivo vive de la conectividad. Si Lima deja de ser un nodo atractivo y eficiente, las consecuencias en la venta de paquetes se sienten de inmediato en toda la cadena de valor: hoteles, operadores locales, guías y restaurantes desde Cusco hasta la Amazonía", señaló William Escalante.

Por su parte, Carola Rivera, directora de ventas de Peru Luxury Journeys & Fiesta Tours Perú, advierte que la aplicación de la TUUA de transferencia internacional introduce un factor adicional de costo y complejidad que deteriora la percepción del Perú como un destino accesible.

Rivera explica que las agencias mayoristas globales comparan constantemente tarifas, tiempos y facilidades de conexión en la región, por lo que cualquier sobrecosto actúa como una fricción comercial que debe ser detallada, presupuestada y explicada al viajero.

“La eficiencia y competitividad del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez influye directamente en las decisiones de aerolíneas, agencias y viajeros. Una pérdida de competitividad en el hub de Lima puede traducirse en menos frecuencias, menor disponibilidad de conexiones convenientes, mayores tiempos de viaje y tarifas aéreas menos competitivas”, agregó, Carola Rivera.

Gremios en pie de lucha frente a parches que no solucionan el fondo

Frente a la gravedad de este escenario, las compañías aéreas agrupadas en la AETAI —incluyendo a jugadores clave como Latam Airlines, JetSmart y Sky Airlines— trasladaron su preocupación técnica al gobierno. Hace unas semanas se llevó a cabo una mesa de trabajo con el ministro de Transportes y Comunicaciones, Rafael Rey Rey y otras autoridades.

La propuesta de la concesionaria Lima Airport Partners (LAP) de reducir el cobro de la TUUA de transferencia de los actuales US$ 10,05 a US$ 6,40 e incorporarla automáticamente al precio final del boleto ha sido recibida con escepticismo por las aerolíneas.

Aunque busca maquillar el impacto y simplificar el proceso de recaudación que genera fricciones logísticas en el aeropuerto, las compañías aéreas advierten que una reducción parcial no elimina el problema de fondo.

Tito Ilizarbe, CEO de Perú Inkásico, cuestiona la TUUA de transferencia internacional catalogándola como un "capricho administrativo" de LAP que lesiona directamente la experiencia del viajero, al imponer un costo imprevisto e incómodo a mitad de su tránsito.

"Este cobro de la TUUA definitivamente afecta al sector. El viajero ya ha adquirido previamente su boleto y no tendría por qué toparse con un pago adicional e imprevisto a mitad de su conexión. Esta práctica genera molestias considerables, confusión y una mala primera impresión del aeropuerto. Los administradores del aeropuerto deberían negociar directamente con las aerolíneas para que cualquier tasa esté incluida en el boleto, acompañada de beneficios reales", precisó Tito Ilizarbe.

Rosario Torrejón de Santander, gerente comercial de Perú a Travel (PAT), señala que se generó un evidente malestar en la experiencia del cliente. Además, advierte que este descontento se agrava debido a la alarmante falta de facilidades y canales eficientes para realizar el pago dentro de la terminal, un escenario que contrasta negativamente con el de otros países de la región que evitan este tipo de trabas y resultan mucho más competitivos para el viajero.

“La TUUA Internacional ha generado cierto malestar entre los pasajeros, especialmente porque no comprenden por qué no existen mayores facilidades para realizar este cobro y perciben que otros países de la región no aplican un esquema similar, lo que termina haciéndolos más competitivos”.

¿Qué está en juego para el Perú?

Lo que hoy se debate en las mesas de trabajo del MTC y en los directorios de las aerolíneas trasciende el impacto de una tarifa aeroportuaria. Está en juego la posición estratégica del Perú en el mapa aerocomercial de América Latina y la capacidad de Lima para consolidarse como un hub regional.

El impacto tampoco se limita al transporte aéreo. La conectividad es un componente esencial para el turismo receptivo, las agencias de viajes, los operadores, los hoteles y toda la cadena de servicios vinculada a la llegada de visitantes internacionales. Menos vuelos y conexiones significan menos oportunidades para captar turistas, generar empleo y sostener el crecimiento de una actividad que depende, en gran medida, de una oferta aérea competitiva.

El nuevo Jorge Chávez concentra una inversión y una infraestructura diseñadas para atender un creciente flujo de pasajeros. Pero la dimensión de un aeropuerto no garantiza por sí sola su éxito como hub, se necesita una operación competitiva, una oferta aérea sólida y condiciones regulatorias que permitan atraer y retener rutas internacionales. Antes de que el desvío de pasajeros y frecuencias se consolide, las autoridades deben considerar las advertencias técnicas de la industria y evaluar el impacto integral de la TUUA.

Enrique Quiñones, CEO de VIPAC Travel, advierte que, si bien la TUUA de transferencia internacional no impacta de forma directa ni disminuye el flujo de pasajeros que tienen al Perú como su destino final, sí está provocando una sensible caída en el volumen de viajeros que utilizan la terminal de Lima únicamente como escala. Esta distorsión debilita de manera indirecta al turismo receptivo, al limitar la capacidad de aerolíneas clave para consolidar a Lima como un centro neurálgico de conexiones regionales.

"Esta caída en los viajes de conexión que se realizan a través del aeropuerto de Lima termina afectando indirectamente al turismo receptivo, ya que limita la capacidad de las aerolíneas para consolidar a Perú como un centro de conexiones. Al haber menos vuelos de conexión transitando por Lima, disminuye también el volumen total de pasajeros y turistas potenciales que llegan al país", aseveró Enrique Quiñones.

Un hub no se construye únicamente con infraestructura, también requiere reglas que favorezcan la conectividad, la competitividad y la inversión. Si la TUUA de transferencia internacional continúa representando una desventaja frente a otros centros de conexión de la región, el Perú corre el riesgo de perder parte del posicionamiento que durante años buscó consolidar. La discusión, por tanto, no debería centrarse únicamente en cuánto recauda el cobro, sino en cuánto puede costarle al país mantenerlo.