El sistema Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil, se convirtió en mucho más que una innovación financiera: hoy está en el centro de una disputa comercial entre Brasil y Estados Unidos que reabre el debate sobre el futuro de las infraestructuras públicas de pago. (Brasil concentra el 40% de los vuelos a Sudamérica)
En 2025 Pix procesó en Brasil 79,8 millones de transacciones comerciales.
Con más de 170 millones de usuarios —cerca del 80% de la población brasileña—, Pix permite realizar transferencias inmediatas las 24 horas, sin costo para las personas y con comisiones mínimas para las empresas. De hecho, su expansión transformó a Brasil en una de las economías con menor dependencia del efectivo y redujo drásticamente el uso de tarjetas para pagos cotidianos.
Pix pone a Washington en alerta
La magnitud del sistema explica por qué captó la atención de Washington. Solo en mayo pasado procesó más de 7.000 millones de transacciones, con un récord de 313,3 millones de operaciones en un solo día.
Para el Premio Nobel Paul Krugman, Pix representa “probablemente el futuro del dinero”, al demostrar que una infraestructura pública puede ampliar el acceso a los servicios financieros con costos prácticamente nulos.
La administración de Donald Trump incorporó a Pix en la investigación comercial que sirvió de base para imponer un arancel adicional del 25% a productos brasileños. Según Washington, el modelo favorece de manera indebida a la plataforma pública frente a competidores privados estadounidenses como Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay.
Brasil, ¿laboratorio global de un nuevo E-commerce?
La decisión provocó críticas entre economistas y especialistas en comercio internacional. Krugman sostuvo que la medida busca proteger los intereses de las empresas de tarjetas de crédito, mientras que para la investigadora Mónica de Bolle la acusación carece de sustento económico y jurídico.
De Bolle estima que el verdadero temor de las compañías estadounidenses no radica en Brasil, sino en que economías como las de la Unión Europea adopten un esquema similar. “Buscan sentar un precedente para desalentar que una infraestructura pública de pagos se replique en otros países”, dijo.
El Banco Central de Brasil rechaza las críticas. Su presidente afirma que es como cuestionar una red pública de agua potable por afectar a quienes venden agua en camiones cisterna, y sostiene que estos sistemas de pago son esenciales para la economía.
Más allá del conflicto bilateral, el caso Pix se convirtió en un laboratorio global sobre el papel de los bancos centrales en los pagos digitales. La controversia enfrenta dos modelos: uno basado en infraestructuras públicas y gratuitas, y otro dominado por redes privadas. El desenlace podría influir en las decisiones de otros países que analizan desarrollar sistemas similares.
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