IATA dejó entrever que podría retirar su respaldo a CORSIA, el sistema de compensación de emisiones impulsado por la ONU para la aviación internacional. (IATA confirma que la falta de SAF se debe a la escasa inversión)
IATA acusa a la Unión Europea de debilitar el sistema de compensación de emisiones
IATA cuestionó los planes de Bruselas sobre los créditos de carbono de CORSIA y advirtió que el esquema podría fracasar por la falta de apoyo gubernamental.
Willie Walsh, director general de IATA, cuestiona duramente la falta de apoyo a CORSIA, el sistema de compensación de emisiones de la ONU.
Como explica Travel Weekly, la advertencia surge ante la falta de créditos de carbono disponibles para que las aerolíneas cumplan con sus obligaciones y por las crecientes tensiones regulatorias con la Unión Europea.
El problema de los créditos de carbono
Durante la Asamblea General Anual de IATA celebrada en Río de Janeiro, el director general de la entidad, Willie Walsh, sostuvo que el futuro del sistema depende de la acción de los gobiernos que participan en el acuerdo.
Según afirmó, si CORSIA fracasa no será por falta de compromiso de las compañías aéreas, sino porque los países no han puesto a disposición suficientes unidades de compensación de emisiones.
CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation) fue aprobado en 2016 por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). El esquema obliga a las aerolíneas a compensar las emisiones generadas por los vuelos internacionales que superen el 85% de los niveles registrados en 2019.
Para ello, las compañías deben adquirir créditos de carbono conocidos como Eligible Emissions Units (EEUs), que provienen de proyectos ambientales capaces de generar reducciones verificables de emisiones.
Sin embargo, IATA alertó sobre una fuerte brecha entre la oferta y la demanda de estos créditos. De acuerdo con la asociación, apenas diez países han autorizado EEUs para el mercado este año, con Guyana como principal proveedor mundial.
En conjunto, esas naciones han puesto a disposición alrededor de 38 millones de unidades, una cifra muy inferior a las necesidades de las aerolíneas, cuya demanda para cumplir con los compromisos de CORSIA alcanza los 213 millones de créditos.
Un proceso complejo y dependiente de los gobiernos
La generación de EEUs requiere un proceso burocrático de múltiples etapas. Los proyectos climáticos –como la conservación de bosques tropicales– deben ser evaluados por validadores independientes para garantizar que aportan beneficios ambientales reales.
Posteriormente, los gobiernos de los países donde se desarrollan esos proyectos deben autorizar formalmente los créditos antes de que puedan incorporarse al mercado de CORSIA.
Ese requisito busca evitar que una misma reducción de emisiones sea contabilizada dos veces, por ejemplo para cumplir simultáneamente objetivos nacionales vinculados al Acuerdo de París y compromisos asumidos dentro de CORSIA.
Precisamente allí radica uno de los principales riesgos identificados por IATA: algunos gobiernos podrían optar por reservar esos créditos para sus propias metas climáticas en lugar de destinarlos al esquema de la aviación internacional.
La Unión Europea, otro frente de conflicto
A las dificultades para conseguir créditos se suma la incertidumbre regulatoria en Europa. La Comisión Europea evalúa considerar que las unidades actualmente disponibles no generan beneficios climáticos suficientes para compensar las emisiones de las aerolíneas y, por lo tanto, excluirlas como créditos válidos dentro de la Unión Europea.
Walsh acusó a Bruselas de intentar socavar CORSIA para favorecer el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS), el mecanismo regional de comercio de carbono impulsado por el bloque.
El ejecutivo reconoció además el creciente malestar dentro de la industria por los costos asociados a un sistema cuya efectividad depende de decisiones gubernamentales que escapan al control de las aerolíneas.
"Muchos de ustedes han cuestionado nuestro apoyo continuo a un sistema costoso que probablemente fracase debido a la acción o inacción de los gobiernos que lo diseñaron", afirmó Walsh ante los miembros de IATA.
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