China acelera sus planes para recuperar los vuelos supersónicos, aunque inicialmente sobre una escala muy alejada de la aviación comercial convencional (como en el pasado supuso la tecnología del "Concorde"). (Una OTA de China lanza los primeros vuelos espaciales: estos son sus "desorbitados" precios
Vuelven los vuelos supersónicos: así es el "Concorde chino" que prevé despegar a finales de 2026
El TMS-10 de China afrontará antes de terminar 2026 su ensayo supersónico más ambicioso y servirá de prueba para un futuro avión de entre 10 y 15 plazas
TMS-10, el avión de origen de China, que podría volver a ofrece vuelos supersónicos.
En pocas palabras
- China acelera: El país asiático avanza en el desarrollo de su tecnología de vuelos supersónicos.
- TMS-10: El demostrador tecnológico chino realizará su prueba supersónica más ambiciosa antes de fin de 2026.
- Futuro de pasajeros: Se busca validar la tecnología para una futura aeronave de 10 a 15 plazas.
El avión TMS-10, desarrollado por el Laboratorio Tianmushan, en China, se encuentra en fase final de montaje e integración y tiene previsto intentar antes de que termine 2026 un vuelo supersónico con el que sus responsables quieren comprobar si su tecnología puede convertirse en la base de una nueva generación de aeronaves de pasajeros.
¿Cuál es la configuración del nuevo "Concorde" de China?
El proyecto está respaldado por Beihang University y persigue desarrollar, en una fase posterior, un aparato de apenas 10 a 15 plazas dirigido principalmente a viajes corporativos y turismo de alta gama.
El diseño planteado por el laboratorio contempla una velocidad de crucero de Mach 2, aproximadamente el doble de la velocidad del sonido, aunque también está optimizado para operar a Mach 0,95 cuando las condiciones obliguen a mantenerse en régimen subsónico.
De vuelos de dos horas a media hora
Los investigadores calculan que una aeronave con estas prestaciones podría cubrir los más de 1.000 kilómetros que separan Pekín y Shanghái en unos 30 minutos, frente a alrededor de dos horas de los vuelos actuales. Se trata, por ahora, de una estimación ligada al potencial de la tecnología y no de un tiempo comercial demostrado en operaciones reales.
El programa cuenta ya con una primera experiencia en vuelo. El 30 de junio de 2025, un demostrador a escala 1:18 despegó del aeropuerto de Dingzhou, en la provincia de Hebei, para comprobar su comportamiento a baja velocidad.
Aquel prototipo permaneció por debajo de Mach 0,2 y permitió validar parámetros como estabilidad, control, despegue y aterrizaje; el ensayo previsto para finales de este año elevará considerablemente la exigencia al intentar atravesar la barrera del sonido y mantener un vuelo supersónico estable. (Las aerolíneas chinas encargan a Airbus un pedido de US$ 17.800M)
¿Qué ocurre con la contaminación sonora y el impacto ambiental de estos vuelos?
Uno de los mayores retos es precisamente reducir el estampido sónico, históricamente una de las principales limitaciones para extender este tipo de vuelos sobre zonas terrestres.
El TMS-10 utiliza una configuración aerodinámica de tres superficies, con un canard delantero y estabilizador en T, diseñada, según la empresa que diseña el modelo, para evitar que determinadas ondas de choque se concentren y lleguen al suelo con mayor intensidad.
Superar esa prueba tampoco supondría que China disponga automáticamente de un nuevo avión turístico. El propio equipo reconoce que la transición desde el demostrador hasta una aeronave capaz de transportar pasajeros exige resolver cuestiones relacionadas con motores, materiales, resistencia estructural, consumo, costes de mantenimiento, seguridad y confort.
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