La llegada de olas de calor extremas y anómalas a las puertas del verano está provocando alteraciones en el comportamiento de la demanda y, en los casos más severos, bloqueos operativos en los principales destinos del sur de Europa. (Los nuevos flujos turísticos del verano impulsan a Europa y América)
Alarma de verano en el emisor europeo: las olas de calor empiezan a "bloquear" flujos turísticos
El arranque prematuro de las temperaturas extremas en pleno inicio del verano altera la comercialización de la temporada alta. Agencias y turoperadores constatan el auge del “coolcationing” y un avance forzado de la desestacionalización.
Procura consumir abundantes líquidos para evitar la deshidratación en vacaciones de verano.
El cambio climático ha dejado de ser una advertencia de futuro para convertirse en un factor disruptivo del presente inmediato en la cuenta de resultados del sector de las agencias de viajes y la turoperación.
Lo que antes se consideraba el inicio idílico de la temporada estival se está transformando en un desafío de gestión de riesgos. Los turoperadores europeos empiezan a notar cómo el miedo a las temperaturas extremas ralentiza las reservas de última hora hacia el arco mediterráneo durante los meses centrales del verano, obligando a una reconfiguración urgente de las carteras de producto y de las estrategias de distribución.
Europa y el auge del “Coolcationing” y el desvío hacia el Norte
El mercado emisor, especialmente el de origen británico, alemán y de los países nórdicos, está reaccionando ante este escenario climático mediante dos grandes tendencias que los agentes de viajes deben monitorizar:
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Búsqueda de refugio climático: destinos tradicionalmente secundarios para el verano, como los países escandinavos, los Países Bajos, Escocia o las regiones bálticas, registran incrementos notables en la demanda estival. Este fenómeno, bautizado como coolcationing, posiciona al frío y al confort térmico como un nuevo lujo vacacional.
Pérdida de atractivo del turismo urbano estival: las grandes capitales del sur de Europa sufren un fuerte impacto negativo en los meses de julio y agosto. Los turoperadores reportan dificultades para comercializar actividades culturales diurnas o circuitos urbanos debido a la imposibilidad física de realizarlos en las horas centrales del día.
¿Qué sucedió en esta semana en los destinos tradicionales?
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Los ferrocarriles holandeses registraron cancelaciones masivas y, en un momento dado, todos los trenes que iban al aeropuerto de Manchester se paralizaron. Lo mismo ocurrió en varios otros lugares.
Burdeos obstaculizó su operación debido a la ola de calor que provocó que se interrumpiera el suministro eléctrico. Los trenes franceses también cancelaron muchas rutas.
El 23 de junio pasado, la torre Eiffel cerró sus puertas a los turistas a las 16 debido a los 40 grados que se registraban en París. Según el operador de la torre, la medida se adopta para garantizar las mejores condiciones de accesibilidad.
Además, el próximo fin de semana, el Museo del Louvre cerrará a las 16 en lugar de las 18 (no existe una explicación, salvo que hace mucho calor).
El Mont Saint Michel pidió ayer a los visitantes que suspendan sus viajes por la alerta roja que se está viviendo.
La Acrópolis de Atenas también cerró ayer, por temperaturas desmedidas.
Hacia una desestacionalización forzosa del calendario turístico
La respuesta de la distribución ante este bloqueo climático no es la pérdida de clientes, sino la redistribución del calendario de viajes. La denominada shoulder season (temporada media) está absorbiendo el volumen de negocio que antes se concentraba en el verano puro.
Los meses de mayo, septiembre y octubre se están consolidando como la verdadera "temporada alta de confort" para el turismo vacacional y cultural en España y el Mediterráneo. Esto exige a las agencias de viajes un esfuerzo adicional en la preventa y una flexibilización de los contratos de cupos con las aerolíneas y cadenas hoteleras para alargar los periodos de operativa.
Desafíos operativos y nuevas coberturas de seguros
Para el canal minorista, el impacto de estas olas de calor prematuras va más allá de la venta de destinos.
A nivel operativo, las agencias de viajes receptivas y los guías locales se ven obligados a reestructurar los itinerarios sobre la marcha: adelantar excursiones al amanecer, suspender actividades al aire libre durante las alertas meteorológicas y garantizar transportes y alojamientos con sistemas de climatización de alto rendimiento. (Verano europeo bajo presión: advierten grandes retrasos aéreos por falta de controladores y huelgas)
Asimismo, los proveedores de asistencia en viaje ya diseñan pólizas específicas con coberturas por alertas climáticas extremas, permitiendo la cancelación o el cambio de destino sin penalización si el termómetro supera ciertos umbrales de peligrosidad.
El sector se encamina, por tanto, hacia una era donde la flexibilidad del producto y el asesoramiento experto de las agencias serán las únicas herramientas capaces de capear el termómetro.
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