Cuando parecía que el turismo en Cuba no podría ir a peor, surge un nuevo golpe: un apagón masivo registrado en La Habana (de casi 24 horas de duración) y las posteriores protestas en varios barrios, han terminado de hundir al principal sector productivo del país. Una situación confirmada por el propio ministro de Energía, Vicente de la O Levy, que reconoció que el país se ha quedado sin reservas de diésel y fueloil. (Temor de los hoteles en Cuba a más cierres tras el bloqueo de EE.UU)
El turismo de Cuba, al borde del abismo: el último gran apagón amenaza con rematar al sector
La isla sufrió en los últimos días un apagón general por “falta total de combustible”: hoteles, aerolíneas y DMCs están en estado crítico.
Centro de la Habana (Cuba) durante uno de los apagones de la semana pasada, en el que solo un hotel contaba con electricidad.
Y esto no es solo una crisis con un impacto en la demanda, sino en la infraestructura básica que sostiene cualquier destino, como la electricidad, combustible, conectividad aérea, transporte terrestre, aprovisionamiento de los hoteles y confianza comercial de turoperadores y aerolíneas.
Reino Unido ya desaconseja viajar a Cuba
Una situación que ya ha obligado a los gobiernos emisores a elevar el nivel de alerta: el Ministerio de Exteriores de España califica la situación de "grave crisis energética" que puede generar "serios problemas" de transporte; el Foreign Office británico “no recomienda” el viaje por motivos turísticos y países como Alemania, EE.UU, Canadá o Australia directamente piden a la población evitar el destino hasta nuevo aviso.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, entre enero y marzo llegaron 298.057 visitantes internacionales, apenas el 52% del volumen del mismo periodo de 2025. En términos absolutos, son 275.306 visitantes menos en solo un año. La caída mensual muestra el deterioro acelerado: 184.833 llegadas en enero, 77.663 en febrero y solo 35.561 en marzo.
Desplome de conectividad aérea en Cuba
El desplome de la conectividad aérea por esta crisis es también otro de los grandes problemas de la islas: en lo que va de 2026, once aerolíneas han dejado de volar a Cuba y solo ocho mantienen rutas. Air Canada, WestJet, Sunwing y Air Transat suspendieron desde Canadá; Air France paralizó París-La Habana hasta el 15 de junio; Turkish Airlines detuvo su operación en abril y mayo; y las rusas Rossiya y Nordwind también interrumpieron vuelos. (Varias aerolíneas cancelan sus vuelos a Cuba por la crisis de combustible)
En España, Iberia suspenderá Madrid-La Habana desde junio, previsiblemente hasta noviembre, tras reducir frecuencias en abril y mayo, mientras que Air Europa mantendrá su operativa, pero con escala técnica en Santo Domingo para repostar.
Meliá y Minor resisten, pero no se sabe por cuánto tiempo
El deterioro también golpea directamente a las cadenas hoteleras: Meliá Hotels International, uno de los operadores españoles con mayor exposición a Cuba, cerró el primer trimestre con el 50% de su capacidad operativa paralizada en la isla, 34 hoteles en cartera y 14.053 habitaciones.
La ocupación de los establecimientos abiertos se situó en el 34,1%, muy por debajo del 58,8% de media de su cartera global, y la compañía ha iniciado un proceso de “compactación” de su oferta ante los problemas de abastecimiento, combustible, traslados del personal y caída de la demanda internacional.
La retirada de Minor Hotels añade otro síntoma de repliegue empresarial. El grupo, propietario de NH, dejó de gestionar el Hotel Capri y el NH Collection Victoria, ambos en La Habana, en un contexto de deterioro del clima de negocios y ocupaciones hoteleras que apenas superan el 20%, lejos del 70% o 75% que se considera como umbral saludable para el sector, según la consultora Horwath HTL. (Meliá ajusta su operativa en Cuba y reduce temporalmente la oferta hotelera)
El Gobierno de Cuba minimiza el impacto de la crisis
El Gobierno cubano, sin embargo, intenta sostener el relato de recuperación. En FITCuba 2026, celebrada en formato virtual, el primer ministro Manuel Marrero defendió que el turismo “no se ha detenido”, prometió mantener la renovación de hoteles y afirmó que Cuba aspira a un “próximo invierno muy fuerte”.
Sin embargo, esa previsión oficial choca con los indicadores disponibles: menos vuelos, menos combustible, menor ocupación, menor conectividad y un entorno financiero más restrictivo para socios extranjeros.
A corto plazo, el escenario dependerá de tres variables: reposición de combustible, normalización parcial del tráfico aéreo y alcance real de las sanciones secundarias. Una extrapolación simple con los datos de la ONEI muestra el deterioro: si Cuba mantuviera durante todo 2026 el ritmo medio del primer trimestre, cerraría el año en torno a 1,19 millones de visitantes internacionales, todavía por debajo de los 1,8 millones registrados en 2025; si el ritmo de marzo se prolongara durante los nueve meses restantes, el año quedaría cerca de 620.000 visitantes.
Una cosa está clara: sin una solución rápida al bloqueo energético (y de conectividad), la temporada de verano puede convertirse en otro trimestre perdido y el invierno, pese al discurso oficial, dependerá más de la geopolítica que de la promoción turística.
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