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TravelTech

La tecnología, gran llave hacia un turismo sostenible

Amadeus detalla su apuesta por un turismo sostenible: distribución transparente y alianzas estratégicas para reducir el impacto ambiental del transporte aéreo.

Un turismo sostenible ya es indivisible al desarrollo tecnológico dentro de la industria. Así lo remarcan desde Amadeus, donde enfatizan que el desafío pasa por integrar innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental y social en cada eslabón del sector, con una fuerte cooperación entre las partes.

Así lo explicó Manuel Rúa, responsable de Sostenibilidad en Amadeus, quien detalló cómo la compañía aborda este eje desde una doble perspectiva: por un lado, el impacto medioambiental del viaje; por otro, su dimensión social.

Más tecnología = menos emisiones

Uno de los principales aportes de la firma en materia de sostenibilidad se da en el plano operativo. A través de soluciones tecnológicas aplicadas a aeropuertos y aerolíneas, la compañía contribuye a optimizar procesos clave como despegues y aterrizajes. (Cómo la IA ayuda a las aerolíneas a reducir sus tiempos en los aeropuertos)

“Con la tecnología ayudamos a organizar mejor la secuencia en la cual se producen los despegues y los aterrizajes, lo que permite ahorrar tiempo en el que el avión está esperando, consumiendo combustible innecesariamente”, explicó Rúa.

Otro eje fundamental es la optimización del factor de ocupación de los aviones. En ese sentido, el ejecutivo aportó un dato contundente: “La tasa media de ocupación es de aproximadamente el 80%, lo que significa que un asiento de cada seis va vacío”. Según detalló, en 2023 volaron tantos asientos vacíos como pasajeros viajaron en todo el mundo hace 35 años.

La tecnología permite, entonces, ajustar mejor la programación de vuelos, el tipo de aeronave y la demanda real: “Si somos capaces de aumentar ese ratio, el mismo número de pasajeros puede volar en menos aviones, y eso también tiene un impacto”.

Distribución y transparencia: el rol de la información

La segunda gran línea de trabajo de Amadeus se centra en la distribución. Históricamente, la compañía actuó como intermediaria entre aerolíneas y agencias de viajes, ofreciendo información sobre disponibilidad, horarios y precios. Hoy, a eso se suma un nuevo dato clave: las emisiones.

“Ahora añadimos las emisiones del vuelo para que sea otro factor que el pasajero tenga en cuenta a la hora de escoger”, explicó Rúa. De este modo, el viajero puede comparar alternativas para llegar de un punto A a un punto B y elegir la opción con menor impacto ambiental.

Estas alternativas pueden incluir vuelos directos, vuelos con escala o incluso combinaciones multimodales: “Puede ser una parte del viaje en avión y otra parte en tren”, detalló. Además, Amadeus ofrece la posibilidad de compensar parcialmente las emisiones durante el proceso de compra, mediante la adquisición de SAF.

Desarrollo propio, alianzas e inteligencia artificial

En cuanto al desarrollo tecnológico, la compañía se asienta tradicionalmente en soluciones propias, aunque en los últimos años profundizó su estrategia de colaboración con terceros.

“Tradicionalmente hemos tenido desarrollos propios, pero estamos aumentando la colaboración a través de partnerships”, explicó Rúa. La firma trabaja tanto con socios estratégicos como con startups tecnológicas de nicho, que aportan soluciones ágiles y de rápida implementación.

El modelo es claro: “Ellos tienen una buena solución ya desarrollada y nosotros tenemos el alcance global y el contacto con todas las aerolíneas”. Esta lógica permite acelerar la adopción de tecnologías innovadoras, muchas de ellas basadas en inteligencia artificial. (Tecnología, distribución e inteligencia artificial: las tendencias que marcarán el turismo en 2026)

Manuel Rúa Amadeus
Manuel Rúa, responsable de Sostenibilidad en Amadeus. 

Manuel Rúa, responsable de Sostenibilidad en Amadeus.

Biometría e identidad digital en los aeropuertos

Entre las tecnologías emergentes, Amadeus también avanza en el uso de biometría e identidad digital para mejorar la experiencia del pasajero y la eficiencia aeroportuaria.

Rúa explicó que se trabaja en la creación de “tokens digitales” que vinculan la identidad del pasajero –a través del rostro, la huella o el iris– con su pasaporte y tarjeta de embarque. “Es una identidad digital única que le permite pasar por seguridad y por todos los controles del aeropuerto sin interactuar con nadie, y haciéndolo muchísimo más rápido”, afirmó. (IATA pone en foco la biometría)

Aerolíneas: compromiso, inversión y cooperación inédita

Consultado sobre el grado de compromiso de las aerolíneas, Rúa fue contundente: “Las aerolíneas están muy comprometidas con este tema porque saben que están en el centro del debate”.

Según explicó, todas cuentan con áreas específicas de sostenibilidad y trabajan tanto en emisiones como en otros impactos menos visibles, como los contrails o estelas de condensación.

Incluso, destacó casos de cooperación inédita, como el de Air France y la SNCF: “Comparten el viaje entre avión y ferrocarril, y la propia aerolínea vende ese billete”. Para Rúa, este tipo de iniciativas demuestran hasta qué punto el sector está dispuesto a repensar su modelo de negocio.

A esto se suma la fuerte inversión en nuevas aeronaves, “hasta un 20% más eficientes y con un 20% menos de emisiones”, lo que además genera beneficios económicos al reducir el consumo de combustible.

Europa, Latinoamérica y Asia: un mapa de fuertes contrastes

Desde una mirada global, Rúa observa importantes diferencias regionales en el abordaje de la sostenibilidad. “Europa es claramente punta de lanza en sostenibilidad ambiental”, afirmó, impulsada por la presión de la opinión pública y un marco regulatorio exigente, especialmente en países como Francia y Alemania.

En Latinoamérica, en cambio, el proceso está en una etapa más incipiente, aunque con señales claras de avance: “Hay mucho interés y se está regulando en casi todos los países, exigiendo que las empresas hagan públicos sus datos de emisiones y adquieran compromisos de reducción”.

En cuanto a Asia, y particularmente China, Rúa describió una “dicotomía”: “Es el principal emisor del mundo, pero al mismo tiempo el país que más invierte en energías renovables y soluciones para reducir emisiones”. Esa combinación convierte al mercado chino en “uno de los más interesantes” desde la perspectiva de la sostenibilidad.

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