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Machu Picchu: crisis de gestión y soluciones improvisadas en la ciudadela inca

Machu Picchu atraviesa una de sus peores crisis de gestión, colas de hasta 12 horas, entradas agotadas y turistas que se van sin ingresar.

De ser una de las maravillas del mundo... a una maravilla de la desorganización. Así podría resumirse la actual situación de Machu Picchu, en Cusco, donde el esplendor arqueológico y la promesa de una experiencia inolvidable se ven eclipsados por colas interminables, desinformación y medidas contradictorias que parecen improvisadas más que estratégicas.

Pese a las recientes medidas implementadas por el Ministerio de Cultura, como la eliminación del pre-ticket y la asignación de 1.000 entradas diarias para la ciudadela inca, las largas colas continúan siendo parte del itinerario obligado tanto para turistas nacionales como extranjeros.

Todo este caos no solo afecta a los turistas, sino que también genera frustración e incertidumbre en agencias de viajes y operadores turísticos que buscan ofrecer un servicio profesional en un entorno cada vez más incierto.

Cabe recordar que el ingreso diario permitido a la Llaqta de Machu Picchu durante la temporada alta es de 5.600 visitantes. De ese total, 4.600 boletos se venden exclusivamente a través de la plataforma oficial Tuboleto.com, mientras que las 1.000 entradas restantes están destinadas a la venta presencial en el Centro Cultural de Machu Picchu Pueblo.

¿Cómo llegamos a este punto? Y, sobre todo, ¿cómo salimos de él?

Para el viajero que ha cruzado continentes y pagado un paquete completo, hacer cola durante horas bajo el sol o la lluvia, o incluso pernoctar en la calle por una entrada, no es precisamente parte del “turismo vivencial”.

Lo mismo aplica para el visitante nacional, que muchas veces debe competir con operadores informales, lidiar con información incompleta y confiar en su suerte para ingresar a Machu Picchu. Este malestar se traduce en reseñas negativas, quejas en redes sociales y una reputación que empieza a erosionarse justo cuando se necesita fortalecer la reactivación del sector turismo.

Sector turismo exige decisiones al más alto nivel

Para Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, la crisis en la venta de entradas a Machu Picchu no es solo un problema logístico, sino el reflejo de un retroceso generalizado en la gestión del turismo en el país.

“Esto está afectando al turismo a nivel nacional, porque Machu Picchu es el ícono más importante de Sudamérica y, por ende, del Perú. La mala imagen que estamos creando por el mal manejo va a comenzar a pasar factura... ya comenzó a pasar factura”, advierte.

La implementación de medidas parciales, como la eliminación del pre-ticket o la apertura de más ventanillas para la venta presencial, han sido insuficientes y, en palabras de Stoessel, solo maquillan una herida profunda.

Lo que han hecho es ponerle un curita al problema. El paciente necesita una operación a corazón abierto”, sentencia.

Uno de los aspectos más críticos que denuncia Stoessel es la falta de liderazgo claro en la gestión de Machu Picchu. Asegura que existen múltiples entidades involucradas (ministerios, gobierno regional, municipalidades) pero ninguna asume la responsabilidad final.

La falta de control efectivo en la gestión de Machu Picchu ha permitido el surgimiento y consolidación de mafias locales que operan al margen del sistema oficial. Estas redes informales controlan aspectos clave como la reventa de entradas, la presión para que los turistas pernocten en Aguas Calientes y el manejo del transporte hacia la ciudadela.

A pesar de que las entradas presenciales deberían venderse directamente a los visitantes con documento de identidad, en la práctica se han detectado prácticas de reventa y manipulación en la distribución de los cupos diarios.

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Agencias de viajes y operadores turísticos enfrentan desorden y cambios sin sustento técnico.

Agencias de viajes y operadores turísticos enfrentan desorden y cambios sin sustento técnico.

Gremios turísticos: la paciencia también tiene límite

Para agencias de viajes y operadores turísticos, la situación es particularmente crítica. Organizar paquetes a Machu Picchu se ha convertido en una carrera contra el reloj, la burocracia y la falta de claridad.

Muchos han tenido que adaptar itinerarios con poca anticipación, enfrentarse a cancelaciones y asumir la frustración del turista sin poder ofrecer soluciones reales. En un contexto en el que la planificación es clave, la imprevisibilidad se convierte en un enemigo silencioso del negocio formal.

Ladevi conversó con Elena González Flores, presidente de la Asociación de Agencias de Turismo de Cusco (ATC), quien advirtió que la situación ha pasado de ser un inconveniente operativo a un riesgo real para la sostenibilidad del sector. La falta de planificación y la imposición de medidas improvisadas generan incertidumbre tanto para el visitante como para los operadores turísticos formales.

El sistema actual de venta de boletos -mitad virtual, mitad presencial- ha demostrado ser insuficiente. Las entradas digitales están agotadas hasta noviembre, mientras que las presenciales han creado un cuello de botella que no solo afecta la experiencia del turista, sino también la imagen del destino.

Estamos operando a ciegas. Los operadores turísticos hacen compras con hasta ocho meses de anticipación, pero hoy no podemos garantizar el acceso a Machu Picchu. Eso es inaceptable para un destino de clase mundial”, señaló Elena González.

Uno de los puntos más críticos es el efecto que estas fallas tienen en la percepción internacional del destino Perú. González señala que países competidores ya están aprovechando el caos en Machu Picchu para promocionar sus propios destinos con un discurso centrado en la previsibilidad y la organización.

Ya no es el Perú por Machu Picchu. Si el principal motivador del viaje no está organizado, el turista simplemente elige otro destino. Hoy Costa Rica y Colombia están capitalizando nuestra falta de gestión”, advierte con preocupación.

Exigen digitalización de entradas

Los gremios turísticos aseguran que una solución central para ordenar el acceso a Machu Picchu es la digitalización total del sistema de venta de entradas. Volver a un modelo 100% en línea permitiría al visitante nacional y extranjero planificar su viaje con anticipación, evitando colas, sobrecostos y la informalidad que prolifera en la venta presencial.

Esta medida, además de transparente y eficiente, eliminaría la necesidad de que el turista deba pernoctar en Aguas Calientes solo para intentar conseguir un boleto, práctica que hoy responde más a intereses locales que a una lógica de gestión turística moderna.

Machu Pichu en polémica ‘lista negra’ del turismo

Esta situación es observada y criticada a nivel mundial, al punto de que la reconocida página ‘Travel and Tour World’ ha incluido a Machu Picchu en un ranking global de destinos turísticos que “ya no valen la pena visitar”, debido al caos generado por el sobreturismo, el alza de precios y el deterioro de su patrimonio.

Esta clasificación, que también incluye a sitios emblemáticos de países como Italia, Japón e Islandia, y expone una realidad que en Perú se siente cada vez más cercana, un turismo mal gestionado puede destruir lo que una vez lo hizo posible.

El artículo advierte que la saturación turística está convirtiendo experiencias únicas en recorridos caóticos, impersonales y costosos.

Turismo en Machu Pichu aún no supera cifras prepandemia

A pesar de los esfuerzos por reactivar el sector, Perú sigue lejos de alcanzar los niveles turísticos previos a la pandemia. En 2019, el país recibió alrededor de 4.4 millones de turistas internacionales, una cifra que reflejaba el auge de Machu Picchu como atractivo global. Sin embargo, para 2024 se estima cerrar con aproximadamente 3.5 millones de visitantes, lo que evidencia una caída de más de 900 mil turistas.

Esta brecha no solo responde a los efectos pospandemia, sino también a la inestabilidad y desorganización actuales en los principales destinos del país. Mientras otros países ya han recuperado, e incluso superado, sus cifras prepandemia, Perú sigue enfrentando un estancamiento preocupante.

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