El Ministerio de Cultura confirmó que el aforo máximo de visitantes a la Llaqta de Machu Picchu será de 5,600 personas diarias durante fechas festivas de 2026. La decisión, oficializada mediante Resolución Ministerial publicada en El Peruano, busca equilibrar la alta demanda turística con la conservación del sitio arqueológico.
Machu Picchu tendrá cambios clave en 2026: lo que deben saber las agencias de viajes
Ministerio de Cultura publicó una medida que busca preservar el patrimonio y mantener la sostenibilidad de Machu Picchu, clave para el turismo en Cusco.
Machu Picchu definirá cupos especiales para el 2026.
Las fechas consideradas de alta afluencia serán el 1 de enero; del 2 al 5 de abril; del 19 de junio al 2 de noviembre; y los días 30 y 31 de diciembre del próximo año. En el resto de días del 2026, el ingreso diario se mantendrá en 4,500 visitantes.
Para los operadores turísticos y agencias de viajes, este anuncio resulta clave para planificar con anticipación la venta de paquetes y la distribución de cupos en temporada alta. El ajuste busca ofrecer previsibilidad al sector y garantizar una experiencia segura para los viajeros.
Venta digital obligatoria en Machu Picchu
El Ministerio de Cultura precisó que la venta de boletos será únicamente a través de la plataforma oficial en este link. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco (DDC) deberá realizar los ajustes técnicos necesarios para garantizar la correcta aplicación del nuevo aforo y facilitar el control de ingresos.
Esta medida digital refuerza el proceso de modernización en la gestión de accesos, un tema que el sector venía solicitando para evitar reventas y mejorar la trazabilidad de visitantes. Además, contribuye a que las agencias gestionen sus reservas de forma más ordenada.
Sustento técnico y enfoque sostenible
El Mincul informó que los informes elaborados por la DDC Cusco y el Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu respaldan el nuevo límite. Ambos documentos destacan la necesidad de proteger los circuitos internos ante la creciente demanda turística.
Con esta disposición, el Estado reafirma su compromiso con un modelo de turismo sostenible en el principal destino del país. Para el sector, implica un llamado a promover prácticas, responsables y experiencias que prioricen la preservación del patrimonio sin afectar la rentabilidad del negocio turístico.
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