El turismo de alta gama es un universo en constante transformación. Cada temporada redefine el concepto de lujo, incorporando nuevas tendencias que responden a un viajero cada vez más curioso y exigente. Hoy, el lujo no se mide solo en confort o exclusividad, sino en la posibilidad de vivir experiencias auténticas, irrepetibles y fuera de lo común.
Turismo alta gama: experiencias auténticas que cautivan al viajero peruano
El turismo de alta gama evoluciona, los peruanos prefieren experiencias auténticas, destinos exclusivos y un lujo definido por emociones que por ostentación.
Viajes de lujo a destinos pocos explorados y vivir aquello que nadie más haya vivido es la nueva tendencia para el segmento de alta gama.
La pandemia marcó un punto de inflexión en la forma de viajar. Para el turista peruano, significó replantear prioridades y buscar en cada destino algo más que descanso: la oportunidad de conectar con lo esencial, descubrir lugares poco explorados y vivir momentos que trascienden lo material.
El lujo de lo irrepetible
El lujo y la exclusividad ya no se define por la opulencia, sino por la singularidad. Los viajeros peruanos buscan aquello que nadie más haya vivido: momentos irrepetibles que combinan aventura, sofisticación y una profunda conexión con el entorno.
Compartir una cena bajo la luna en las cataratas del Iguazú, ver gorilas en Ruanda, dormir dentro del Vaticano o contemplar las auroras boreales desde un helicóptero privado, son experiencias que transforman el viaje en un recuerdo imborrable.
Según Roberto Santivañez, diseñador de viajes de lujo en Travel Line, esta búsqueda se resume en una idea simple, “los viajeros quieren hacer algo que otros no hicieron cuando estuvieron en el mismo destino”. En ese deseo radica la esencia del nuevo lujo.
Los hoteles y operadores lo entienden bien. Por eso diseñan estadías que se sienten únicas, integrando naturaleza, cultura y bienestar en cada detalle. Como señala Araceli Silva, gerente de producto de Epic Travel, “el viajero busca una experiencia sensorial, conocer culturas distintas, algo que lo conecte con lo auténtico”.
En este nuevo escenario, lo que más se valora no es el exceso, sino la emoción. El lujo se ha vuelto más humano, se encuentra en las historias que solo pueden vivirse una vez.
Araceli Silva, gerente de producto de Epic Travel.
Experiencias y destinos en potencia
Debido a las nuevas tendencias, hoy los peruanos buscan experiencias distintas y únicas, lejos del turismo masivo. Según la gerente de producto de Epic Travel, “mientras más desconocido es un destino, mayor interés genera”.
Entre los destinos más solicitados figuran la Antártida, Japón y Portugal, lugares que ofrecen un equilibrio perfecto entre exclusividad y autenticidad. Cada uno atrae por su propio encanto: paisajes remotos, cultura milenaria o playas de ensueño que invitan a desconectarse del mundo.
En estos países, el lujo se vive de muchas formas. Desde cruceros de expedición hacia los hielos antárticos, hasta recorridos en la tierra del sol naciente o retiros frente al mar en las islas del Índico. Todo se orienta a ofrecer confort sin renunciar al sentido de descubrimiento.
Las islas africanas también ganan protagonismo. Las playas de Zanzíbar, Seychelles y Mauricio seducen por su privacidad y belleza natural. “En sus viajes, el peruano sin buscarlo siempre piensa que todo tenga un contacto con el mar”, comenta Roberto Santivañez.
En paralelo, Asia y África despiertan curiosidad con destinos como Tailandia, Ruanda, Tanzania y Kenia, ideales para quienes priorizan naturaleza y cultura. La posibilidad de combinar aventura y lujo impulsa el interés por estos lugares aún poco explorados.
Los destinos emergentes también ganan terreno. El Mar Rojo, Madagascar, Vietnam, Montenegro, Bután y la Patagonia se perfilan como nuevas opciones de alto nivel. Cada uno propone paisajes vírgenes, experiencias activas y un contacto más genuino con el entorno local.
Otra tendencia en crecimiento son los viajes en yates de lujo. Cadenas como Four Seasons y Aman apuestan por experiencias náuticas exclusivas, mientras Orient Express y Aqua Expeditions combinan exploración y confort. En algunos casos, el hotel mismo se convierte en el destino, como ocurre con Sandals, donde el viaje comienza a bordo de un catamarán privado.
Roberto Santivañez, diseñador de viajes de lujo en Travel Line.
Viajes de lujo: nuevas generaciones, nuevas expectativas
Aunque tradicionalmente los viajes de lujo han estado asociados a personas entre los 35 y 50 años, cada vez más jóvenes peruanos comienzan a incorporarse en este segmento. Con mayor acceso a la información y una mentalidad más global, viajan con el deseo de vivir algo diferente.
De acuerdo con Araceli Silva, este fenómeno está estrechamente vinculado con el uso de redes sociales. “Los jóvenes desean estar en los lugares que el algoritmo les muestra como tendencia, destinos visualmente atractivos y, sobre todo, instagrameables”, señaló.
En esa misma línea, Roberto Santivañez, destacó que la influencia digital es innegable. “Los viajes se han vuelto una tendencia; los chicos buscan lugares que se vean bien en redes, donde la experiencia también se traduzca en una buena foto”, afirmó.
Este cambio en la forma de elegir destinos refleja una transformación más amplia en el turismo de lujo.
El viajero peruano ya no busca únicamente comodidad o estatus, sino autenticidad, exclusividad y la posibilidad de vivir algo que se sienta propio. El destino importa, pero la experiencia se ha convertido en el verdadero diferenciador.
Esa búsqueda de lo irrepetible impulsa nuevas rutas, inspira a operadores y redefine el concepto mismo de lujo. Hoy, el valor de un viaje se mide por las emociones que genera y las historias que deja. Y en ese sentido, el lujo más grande es poder vivirlo.
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