NUEVA NORMALIDAD

Oportunidades para el turismo posCovid-19

La aparición del Covid-19 ha presentado el reto más grande que ha tenido el turismo a la fecha, con todos los eslabones de la cadena afectados. Sin embargo, esta pausa representa una oportunidad para buscar operaciones modernas y mejoradas que conviertan al turismo peruano en un serio competidor.

“La reactivación de los vuelos regionales se va dar en la tercera fase del plan de reactivación (julio)”, declaró Carlos Lozada, ministro de Transportes y Comunicaciones (MTC). Después de más de 80 días de incertidumbre, el turismo tiene al fin una buena noticia desde el Ejecutivo.

Con el reinicio del turismo –nacional, por lo pronto– los empresarios del sector deberán pensar en la mejor forma de atraer a los clientes y que confíen en que viajar es seguro, lo que implica también pensar en la oportunidad que existe de corregir las falencias que han existido en el pasado.

TURISMO PRECOVID EN PERÚ.

A inicios de 2020, Édgar Vásquez, ministro de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), declaró que el sector turismo crecería un 10%. “Es un país estable y creo que eso va a ser un diferenciador muy importante de Perú en la región latinoamericana, considerando que tenemos la posibilidad de brindar experiencias únicas”, aseguró Vásquez. Una declaración que ya en ese momento era muy optimista, tomando en cuenta que durante 2019 el turismo no solo no creció, sino que, según datos de Mincetur, se redujo un 1%.

Se puede evidenciar entonces que ya existían problemas con el turismo peruano desde antes de la aparición del coronavirus en el país. Uno de los más evidentes es la sobrecarga en el Aeropuerto Jorge Chávez, un terminal construido para 10 millones de pasajeros que el año pasado albergo a 24 millones.

Otro de los dilemas que tiene el turismo local es el centralismo. Los números de Cusco (más de 3 millones de pasajeros durante 2019) son incomparables con los de otras regiones que también cuentan con atractivos turísticos variados. Un producto más diverso puede traer al mismo tiempo una demanda más diversa.

OPORTUNIDADES PARA EL SECTOR PRIVADO.

Uno de los problemas que ha agravado más la situación del sector con la aparición del coronavirus es el alto grado de informalidad. Cusco, la principal ciudad turística del país, registra un 55% de empresas de turismo informales. Esto conlleva a que la ayuda gubernamental en el contexto de la pandemia sea insuficiente al no tener un registro real de las personas que han visto sus empleos afectados. Además, la informalidad representa menor recaudación de parte del Estado (que servirían como fondos de crisis) y competencia desleal contra los empresarios formales que procuran ofrecer un servicio de calidad que garantice la buena publicidad del destino.

Por otro lado, el turismo está conformado por actores de diversa índole: agencias de viajes, transporte aéreo y terrestre, turoperadores, restaurantes, guías y artesanos; cada uno de ellos con necesidades diferentes. Aunque los esfuerzos de los principales gremios turísticos se hicieron presentes a través de diferentes cartas dirigidas al Ejecutivo y el establecimiento de mesas de trabajo, esta crisis ha evidenciado la falta de cohesión y representatividad del sector para poder exigir ayudas concretas. Divididos en más de 16 agrupaciones, la presión que se ejerce en el Gobierno se diluye.

La unión en busca de resultados se puede evidenciar en instituciones de otros países de la región como Anato, en Colombia, o Faevyt, en Argentina.

PROMOCIÓN E INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA.

La promoción de los destinos peruanos en el exterior también tendrá que ser repensada. En marzo y junio de 2019, PromPerú realizó dos campañas dirigidas para el mercado japonés, pero la llegada de ciudadanos japoneses a Perú disminuyó 16%. Incluso durante el periodo de emergencia, dicha institución ha realizado un desembolso de US$ 490 mil para promoción en el mercado chino, cuando se estima que el retorno del turismo receptivo se daría recién a partir del próximo año.

Por último, el desarrollo de la infraestructura turística en el país será esencial, no solo para la recuperación del sector sino para la implementación de los llamados “corredores turísticos” de los que vienen hablando desde el oficialismo. Fue el mismo ministro Vásquez quien dijo que si se sigue el mismo camino, las obras para el turismo tomarían 500 años en terminarse.

La recuperación del turismo en Perú exigirá una revolución en todo el sector.

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