La inversión en startups turísticas a nivel global atraviesa un retroceso importante. Es una de las conclusiones del último análisis de tendencias Phocuswright, que apunta a que el primer trimestre de 2026 cerró con cerca de 1.000 millones de dólares invertidos en 44 rondas, frente a los casi 1.200 millones y 66 operaciones del mismo periodo del año anterior, lo que confirma una contracción tanto en volumen como en número de deals.
Los últimos informes de tendencias de Phocuswright indican una contracción de la inversión en startups en el sector, ¿por qué?
Esta tendencia no es coyuntural, sino que prolonga el enfriamiento iniciado tras el pico inversor de la etapa postpandemia.
Datos de Skift reflejan que el capital riesgo en travel tech alcanzó los 3.500 millones de dólares en 2024, aún muy por debajo de los máximos históricos y con un cambio de paradigma hacia inversiones más disciplinadas y centradas en rentabilidad . En paralelo, el volumen global en 2025 apenas superó los 13.200 millones de dólares, uno de los niveles más bajos de la última década .
¿Las tendencias apuntan a una contracción de la inversión en "travel techs"?
Uno de los rasgos más evidentes del actual ciclo es la reducción del número de operaciones y el aumento del tamaño medio de las rondas. El mercado se orienta hacia menos startups, pero con mayor validación previa, lo que penaliza especialmente a las fases iniciales.
De hecho, el travel apenas capta en torno al 1% del capital riesgo global, con una infrarrepresentación aún mayor en early stage , lo que evidencia una pérdida de atractivo relativo frente a otros verticales tecnológicos. (La inversión en tecnología se disparará en el 60% de las empresas turísticas en 2026)
En este contexto, la inteligencia artificial se ha consolidado como el principal vector de atracción de inversión. El propio mercado tecnológico muestra cómo los proyectos “AI-native” (con Inteligencia Artificial en la base del proyecto) concentran una parte creciente del capital, con ciclos de financiación más rápidos y mayor interés por parte de los fondos.
Esta dinámica se replica en travel, donde los inversores priorizan soluciones capaces de integrarse en sistemas legacy, optimizar márgenes y automatizar procesos operativos, frente a propuestas más orientadas a la inspiración o recomendación.
Hay inversión, pero faltan proyectos en los que invertir, según Phocuswright
La consecuencia directa es un sesgo hacia compañías en fases avanzadas o con modelos ya probados. Operaciones como la ronda de 300 millones de dólares de Mews o inversiones relevantes en movilidad autónoma ilustran que el capital sigue disponible, pero concentrado en players con escalabilidad demostrada y fuerte componente tecnológico. Este patrón coincide con la evolución observada en otros sectores, donde el capital fluye hacia proyectos con menor riesgo percibido. (Phocuswright: 5 claves turísticas para 2026 que todo profesional debe saber)
Geográficamente, la desaceleración es transversal. Asia-Pacífico, tradicionalmente una de las regiones más dinámicas en innovación turística, también registra condiciones más duras de financiación, lo que apunta a un fenómeno global vinculado a factores macroeconómicos como los tipos de interés elevados y la menor liquidez.
El turismo MICE o el experiencial parece seguir atrayendo a los inversores
Aun así, el mercado turístico mantiene sólidos fundamentales de demanda, con un volumen global de reservas que alcanzó los 1,67 billones de dólares en 2025 , lo que refuerza el potencial estructural del sector.
Pese a este escenario, no todo el flujo inversor se ha detenido. Persisten oportunidades en nichos específicos como el travel experiencial, el business travel (turismo MICE) digital o los modelos híbridos entre fintech y turismo, donde se han registrado rondas relevantes en los últimos meses. Además, el lanzamiento de nuevos fondos especializados —como vehículos centrados en automatización, datos o IA aplicada al travel— sugiere que el capital sigue interesado, aunque bajo criterios más exigentes.
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