La sustentabilidad llegó a la industria de los viajes y el turismo hace más de dos décadas. Sin embargo, recién en los últimos años se fueron sumando jugadores de Latinoamérica a esta tendencia. Algunos, porque asumieron un compromiso con el entorno y otros urgidos por el aumento constante de los costos internos.
Ahora bien, ¿qué implica la sustentabilidad? En términos generales, es una acción que se suele enmarcar dentro de un programa de Responsabilidad Social Empresaria, en la que se tienen en cuenta las condiciones sociales, económicas y medioambientales del lugar donde se ubica la empresa. Sin embargo, en la rama turística en general, y en el sector hotelero-gastronómico en particular, suelen primar las acciones vinculadas al cuidado del medioambiente.
En los 90, la Organización Mundial del Turismo (OMT) definió el concepto "turismo sustentable", dejando en evidencia un mayor compromiso con este tema que otras industrias. Su definición reza: "El turismo sustentable es aquel que tiene en cuenta las repercusiones económicas, sociales y medioambientales de su actividad, de modo tal de satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas".
Desde aquel puntapié inicial, el compromiso con la sustentabilidad fue ganando adeptos y, además, se potenció con la llegada de nuevas herramientas tecnológicas. En tal sentido, en la Cumbre Mundial de Turismo Sostenible, que se realizó el año pasado en el País Vasco con el patrocinio de la Unesco y la OMT, nació la Carta Mundial de Turismo Sostenible+20. El manifiesto supuso un importante cambio en la forma de hacer y concebir el turismo. "Esta actividad debe reducir significativamente su huella ecológica, y convertirse en un impulsor de la innovación y el desarrollo de las economías verdes, inclusivas y bajas en carbono, así como un contribuyente de la salvaguardia de la creatividad cultural, la diversidad, y el bienestar humano y de los ecosistemas", expresó el manifiesto.
Una tendencia no tan verde en América Latina
La sustentabilidad es un concepto que llegó al sector hotelero y gastronómico hace más de dos décadas. Sin embargo, a nivel regional recién en los últimos años la tendencia fue ganando adeptos. Algunos, mostrando un fuerte compromiso con el entorno y otros buscando paliar el incremento constante de los costos internos.
LOS PIONEROS.
A nivel global, ya sea desde iniciativas privadas o a través de un programa integral impulsado desde el ámbito estatal, el sector muestra un fuerte interés por el cuidado del medioambiente.
"Cadenas como Meliá Hotels International, Marriott International, Hilton Worldwide, InterContinental Hotels Group, Ramada Worldwide, Oberoi Hotels & Resorts y Carlson Rezidor son algunas de las cadenas que implementaron programas de ahorro energético. Mientras que, en términos geográficos, quienes presentan un mayor avance en esta materia son Alemania, Costa Rica, Suiza, determinadas regiones de España, el sur de Italia, Francia, Sudáfrica, Kenia y Australia, por citar algunos casos", detalló Jordi Busquets, reconocido analista y asesor de la industria hotelera.
En tanto, Daniela Finocchiaro, coordinadora del Instituto Tecnológico Hotelero de la Asociación de Hoteles y Turismo de Argentina (AHT), amplió: "Costa Rica es un caso de éxito porque aplica una política integral de conservación de áreas naturales. Además, la industria turística tiene una gran relevancia en la economía del país, por eso buscan preservarla. Los países nórdicos también están muy desarrollados en materia de sustentabilidad. Pero la motivación pasa por la escasez de recursos y la hostilidad del clima".
Una de las acciones más recientes que encaró la Unión Europea, a través del programa Intelligent Energy-Europe, fue lanzar el proyecto Pyme Energy Check UP. El mismo brinda datos específicos de las áreas que más consumen energía en los alojamientos turísticos, y brinda herramientas para lograr una reducción sustancial del uso de recursos.
"Depende de las dimensiones y el equipamiento de cada establecimiento, pero los principales consumos se reparten entre el agua caliente sanitaria (24% de la factura energética) y la climatización (19% del consumo en refrigeración y 18% en calefacción)", indica el informe.
Asimismo, desde los 90 hasta la fecha surgieron varios sellos que reconocen a las empresas que realizan su labor en concordancia con los criterios globales de turismo sostenible que plantea la OMT. Uno de los más reconocidos es el Green Globe, que nació como iniciativa del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, según sus siglas en inglés). Mientras que otras certificaciones destacadas a nivel global son Blaue Engel, de Alemania; Environmental Choice Program, de Canadá; Ecolabel Award Écheme, de la Unión Europea; Green Seal, de Estados Unidos; el Eco-Mark, de Japón; y el Rotulo ABNT Qualidade Ambiental, de Brasil.
Sobre este tema Finocchiaro remarcó que "el rol que cumple el Consejo Mundial de Turismo Sostenible es nuclear todas las ecoetiquetas; de hecho, en Europa existe una gran oferta de sellos. Sin embargo, los hoteles certificados hoy sólo conforman un pequeño porcentaje del mercado".
LA DEMANDA.
Otro tema a analizar es el comportamiento de la demanda al momento de elegir un establecimiento en el que alojarse. ¿Le da prioridad o valora a los establecimientos sustentables?
Fabián Román, presidente de la Fundación Plan 21 y especialista en gestión sustentable, remarcó: "A nivel internacional, más de la mitad de los consumidores están dispuestos a pagar más por productos y servicios de empresas que demuestran tener impactos sociales y ambientales positivos. En América Latina, si bien este tipo de consumidor no representa el 50% de la demanda, en los últimos cuatro años este porcentaje aumentó exponencialmente".
Para Román, los hoteles deberían aprovechar mejor las herramientas tecnológicas. De hecho, pueden facilitar a sus huéspedes aplicaciones que ayudan a medir la huella de carbono durante el viaje y brindar consejos para hacer una compensación directa frente a esa huella. Si bien no es algo específico de la hotelería, es una propuesta que permite cruzar la sostenibilidad con avances tecnológicos.
Sobre la demanda regional, Jordi Busquets indicó que "en términos generales aún no puede advertirse que el mercado le brinde prioridad o privilegie establecimientos que aborden programas de ahorro energético. Tampoco el turista extranjero. Aunque vale destacar que los viajeros provenientes de países donde hace años existe un tratamiento sistémico sobre el cuidado del medioambiente, como Alemania, Suiza, países escandinavos y Canadá, entre otros. Si se realiza un análisis por segmento, son los millennials quienes eligen a empresas y proveedores que demuestren una conciencia social".
A todo esto, recientemente la consultora internacional Nielsen realizó una encuesta sobre "Responsabilidad Social Corporativa" entre 28 mil personas de 56 países. Uno de los resultados que arroja es que existe un 46% de consumidores en el mundo dispuesto a pagar un extra por aquellos productos o servicios que provengan de compañías que han implementado programas que retribuyen a la sociedad. Nielsen denomina a estos consumidores como socialmente responsables.
Los encuestados con más conciencia social son los jóvenes menores de 40 años, preocupados por las causas ambientales, educativas y la desigualdad social. El 51%, entre 15 y 39 años, está dispuesto a pagar más por dichos productos y servicios en comparación al 37% de los encuestados mayores de 40 años.
En término geográficos, los consumidores de Asia y el Pacífico (55%), Oriente Medio y África (53%), y América Latina (49%) están dispuestos a pagar más por productos y servicios de empresas que lleven adelante algún programa de RSE.
Entre las 18 causas analizadas en el estudio, se encontró que estos consumidores le dan prioridad a la sustentabilidad medioambiental (66%), las mejoras en la educación, la ciencia y la tecnología (56%), y la erradicación de la pobreza y el hambre extrema (53%).
GASTRONOMÍA VERDE
¿Qué sucede con la gastronomía? El mencionado Proyecto Pyme Energy Check UP explica que en este segmento el consumo de agua es el área donde más recursos se utilizan, tanto por la actividad cotidiana de un establecimiento (cafeteras, limpieza o lavavajillas) como por el uso de los servicios por parte de los clientes.
Sobre las acciones que llevan adelante los empresarios, Jordi Busquets enfatizó: "En Latinoamérica existen muchos restaurantes que han decidido implementar algún sello verde. Aunque también, y dependiendo de la localidad donde estén emplazados, deben cumplir con normativas gubernamentales y asumir los costos de las mismas, como sucede con la recolección de los residuos".
Una de las marcas que cabe destacar por su compromiso con el medioambiente es la cadena argentina de hamburguesas Dean & Dennys. Comenzó a operar en 2013 y, desde entonces, recicla el packaging de los menúes, los locales están diseñados con materiales reciclados y reutilizados de obras y desarmaderos, instalaron un sistema de energía eficiente y de bajo consumo, y reutilizan el aceite para generar energía limpia.
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