El estallido del conflicto en Medio Oriente ha disparado el precio del queroseno, principal vector de impacto sobre las cuentas de resultados de las aerolíneas. En apenas semanas, el encarecimiento del crudo y de los combustibles refinados ha obligado a revisar previsiones financieras en toda la industria, erosionando los márgenes en un momento en el que el sector anticipaba un ejercicio 2026 de récord.
Las aerolíneas sufren la paradoja de la guerra: menos beneficio, pero más pasajeros
La subida de precios del combustible por el conflicto en Medio Oriente ya amenaza los márgenes de las aerolíneas, especialmente las de EE.UU.
Las aerolíneas buscan soluciones ante el auge del precio del carburante (principal gasto de las operativas a causa de la guerra en Medio Oriente.
Antes del conflicto, la industria proyectaba beneficios globales cercanos a los 41.000 millones de dólares en 2026, según estimaciones del sector, una previsión que ahora se encuentra en revisión ante el fuerte repunte energético.
El precio del queroseno ha pasado en algunos mercados de niveles de 85-90 dólares por barril a rangos de entre 150 y 200 dólares, lo que supone incrementos superiores al 70% en pocas semanas. En paralelo, en determinados mercados el combustible refinado ha llegado a duplicar su coste, generando un shock inmediato en la estructura de costes.
El aumento del precio del queroseno castiga, especialmente, a las aerolíneas de Latinoamérica
El impacto es especialmente relevante si se tiene en cuenta que el combustible representa entre el 20% y el 35% de los costes operativos de una aerolínea, con picos superiores al 30% en regiones como Latinoamérica, según informes publicados por Bloomberg. (WTTC: 135 millones de viajes en riesgo por conflicto en Medio Oriente)
Este incremento ha llevado a que, en algunos casos, rutas previamente rentables entren en pérdidas de forma automática, dado que los ingresos están fijados por reservas realizadas antes del estallido del conflicto.
400M de dólares de pérdidas y aumentos de tarifas de vuelos de hasta 58 dólares
Las primeras consecuencias ya se reflejan en las cuentas y previsiones empresariales. American Airlines, por ejemplo, anticipa un impacto adicional de unos 400 millones de dólares en costes en el primer trimestre, mientras Alaska Air ha revisado a la baja su resultado, estimando pérdidas adicionales de hasta 0,70 dólares por acción. En términos operativos, el aumento del margen de refino (que en algunos mercados ha pasado de 0,45 a 2,25 dólares por galón) evidencia la presión sobre el precio final del combustible.
La reacción del sector está siendo prácticamente unánime: subida de tarifas, recargos por combustible y ajuste de capacidad. Aerolíneas como Air France-KLM ya han incrementado precios en largo radio en torno a 50 euros por billete, mientras compañías como Thai Airways han anunciado subidas del 10% al 15% en tarifas.
Menos vuelos, menos pérdidas
Otras solución forzada de las aerolíneas para reducir el impacto del encarecimiento del combustible es ajustar las operativas. United Airlines ha anunciado recortes de capacidad y eliminación de rutas no rentables, mientras SAS ha llegado a cancelar cerca de 1.000 vuelos en abril por la presión de costes. Esta estrategia responde a una lógica clara: reducir oferta para sostener yields en un entorno de costes crecientes, evitando una caída abrupta de la rentabilidad.
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