El avistamiento de ballenas jorobadas se da entre julio y octubre, cuando miles de cetáceos migran desde la Antártida hacia las costas de Piura y Tumbes. Este fenómeno natural atrae a más de 30 mil turistas al año y se consolida como un producto clave de naturaleza y ecoturismo.
Avistamiento de ballenas jorobadas en el norte: una experiencia única para el turismo receptivo
El avistamiento de ballenas en Piura y Tumbes consolida al norte del Perú como un destino imperdible para agencias y operadores.
Nueva temporada de avistamiento de ballenas en Piura y Tumbes.
Estas regiones ofrecen condiciones óptimas para la observación marina, con playas como El Ñuro, Máncora, Cabo Blanco, Lobitos, Punta Sal y Zorritos. Los recorridos, que duran unas tres horas y media, permiten observar saltos y acrobacias de estos cetáceos, junto a delfines, lobos marinos y tortugas.
Además del espectáculo visual, el sonido que emiten las ballenas jorobadas puede oírse a más de 300 kilómetros, haciendo que cada salida en bote sea una experiencia multisensorial. Estas especies alcanzan entre 13 y 16 metros de longitud y pesan hasta 30 toneladas.
Avistamiento de ballenas como una oportunidad comercial
Esta temporada 2025 se perfila como una de las más destacadas por la alta concentración de ejemplares. Se estima que más de 5 mil ballenas recorrerán el litoral norte, lo que impulsa una demanda creciente en tours náuticos, alojamiento y gastronomía local. Los precios de los tours fluctúan entre S/50 y S/150, lo que permite una amplia gama de perfiles turísticos.
Para las agencias de viajes y operadores turísticos, este es un producto adaptable a programas de corta estadía, turismo vivencial, familiar o premium. El horario ideal para las salidas es por la mañana y muchos servicios incluyen traslados, guías naturalistas y material educativo.
Sostenibilidad como valor agregado en la experiencia turística
Con el auge del turismo marino, también crece la responsabilidad del sector en la preservación del ecosistema. Entidades como Serfor promueven el avistamiento ético, evitando prácticas invasivas como el uso de drones o motos acuáticas cerca de las ballenas.
Se recomienda mantener una distancia prudente y evitar el contacto directo. Este enfoque responsable es bien valorado por los visitantes internacionales y puede representar un diferencial importante en la propuesta de valor de agencias de viajes y turoperadores.
La migración de las ballenas no solo es un espectáculo natural, sino una herramienta estratégica para impulsar el turismo sostenible y comunitario en la costa norte del Perú.
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