La venta presencial de entradas en Machu Picchu sigue generando caos turístico. Turistas se han visto obligados a enfrentar largas colas en las boleterías de Aguas Calientes, pernoctar sin lograr ingresar y reportar aumentos de precios de hasta un 100% en hospedaje y alimentación.
Machu Picchu: continúa la crisis por la venta de entradas
Ante la venta de entradas físicas a Machu Picchu, Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, calificó que "la situación es catastrófica".
A pesar de que el Ministerio de Cultura (Mincul) aseguró haber resuelto el problema desde el 1 de agosto, Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, insistió en que “la situación en Aguas Calientes es catastrófica” aún después de 10 días.
En esa misma línea, explicó que debido a que los turistas no logran adquirir tickets virtuales, son derivados a ventanillas de Aguas Calientes esperando una respuesta positiva. Sin embargo, al llegar se llevan la sorpresa de haberse agotado el pase para el mismo día, viéndose obligados a pasar la noche en el lugar.
"Normalmente te dicen que no hay para hoy, tampoco para mañana, pero para pasado mañana te puedo conseguir”, declaró el vocero de la Cámara de Turismo del Cusco.
Juan Stoessel: "solo se venden entre 350 a 400 entradas físicas"
De acuerdo con Stoessel, de las mil entradas físicas disponibles cada día, solo se venden entre 350 y 400. Este recorte forzaría a los visitantes a quedarse más tiempo en Aguas Calientes, incrementando su gasto en hospedajes y restaurantes.
Esta situación ya impacta en la reputación del país como destino. “Esto está generando que los tour operadores digan: ¿Cómo voy a promocionar Perú si es que no puedo garantizar que mis clientes puedan entrar a Machu Picchu? Nosotros somos un destino espectacular, pero no somos el único destino del mundo”, sostuvo.
Además, el sistema mixto (virtual y físico) ha sido calificado como poco transparente e insostenible. Como alternativa, Stoessel plantea una solución concreta: vender todas las entradas en línea y liberar en boletería únicamente las que no se logren colocar digitalmente.
Falta de inversión y estancamiento turístico
Por otro lado, Stoessel recordó que la Unesco validó un plan de mejoras para Machu Picchu antes de la pandemia, el cual incluía un centro de interpretación y nuevos accesos. Sin embargo, cuestionó que “no se ha hecho nada de lo que se pidió desde 2015”, pese a que el santuario recaudó 240 millones de soles solo el año pasado.
En cuanto al impacto en las cifras, señaló que el Perú aún no recupera los niveles prepandemia. “En 2019 recibimos 4.4 millones de turistas. El año pasado fueron 3.2 millones y este año seremos 3.4 o 3.5 millones, un crecimiento de apenas 4%”, indicó. “Machu Picchu es clave para todo el turismo nacional y estamos beneficiando a unos cuantos en perjuicio de todo el sector”.
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