Tanto los profesionales del diseño como los desarrolladores inmobiliarios encuentran en los hoteles una tipología edilicia en la cual el buen proyecto contribuye de manera significativa a la rentabilidad del negocio. Analizar los cambio en las líneas estéticas de los hoteles, tanto internas como externas, permiten entender al mismo tiempo parte del negocio de la hospitalidad.
En primer lugar debemos tomar al edificio como un todo, como un objeto de diseño per se. Los turistas entran en contacto con sus imágenes mucho antes del check in. Ya desde la búsqueda y la reserva, entablan una relación con la promesa de un servicio, en la cual una buena imagen contribuirá a la generación de expectativas positivas. A su vez el hotel se relaciona con el destino elegido, se vincula con el entorno que lo precede, al que deberá respetar y mejorar. A manera inversa, la escala y la forma de los edificios dependerán de las características del lugar, de las restricciones normativas, de los requerimientos urbanísticos y de los, cada día más relevantes, sistemas de aprovechamiento energético.
Hoteles: verdaderos objetos de diseño
Las nuevas tendencias arquitectónicas y decorativas en los hoteles son un exponente de los cambios que está vivenciando la industria de la hospitalidad. Desde las nuevas líneas en las construcciones, la relación con el entorno, la elección de temáticas y los diseños interiores cada vez más personales, hasta las políticas de sustentabilidad, todos responden a las nuevas demandas de los turistas, a las estrategias de los gerenciadores y al cambiante contexto económico y cultural.
Para conocer las tendencias en arquitectura hotelera, tanto interior como exterior, hay que vincular este aspecto con el contexto económico mundial, principalmente en épocas de crisis; con los nuevos comportamientos y las exigencias de los turistas; con las necesidades de la industria de la hospitalidad; y con los nuevos paradigmas culturales que ya no responden al modelo de la globalización.
PUERTAS PARA ADENTRO, UN ESPACIO PARA VIVIR
Algo está cambiando en la distribución de las áreas que conforman un hotel: el límite entre las zonas de servicios y los espacios destinados a los clientes está cada vez más difuso. Más aún, los huéspedes o sus áreas, tienden a ocupar la mayor parte de los edificios. Es por eso que, cada vez más, las propuestas del diseño deben estar en equilibrio con la forma de vida de los visitantes.
"Si llegamos a un lugar que estéticamente acompaña nuestra forma de vida, probablemente nos sentiremos como en casa. Para lograr este objetivo los muebles deben ser de calidad, las camas confortables y la ambientación general debe invitar a disfrutar de la estadía", explicó Roberto Fontenla, presidente de Fontenla Furniture.
Por su parte, Cees Houweling, CEO de N-A Concepts entiende que "actualmente, el huésped está muy acostumbrado de un alto nivel diseño en sus propias casas; esto requiere, por lo menos, mantener esas bases y en muchas casos mejorarlo para crear la diferencia. Algunos detalles a tener en cuanta son los baños grandes con duchas bien presurizadas, o bien, duchas escocesas; buena iluminación para poder trabajar en el cuarto; y el debido aislamiento acústico, no solo del exterior sino también entre habitaciones".
"La idea central es maximizar el espacio en los cuartos y además se está dando una nueva tendencia que es integrar el baño con el resto de la habitación", agregó Gerardo Talgham de la Cadena Ibis.
Para Javier Figueroa, titular y arquitecto a cargo de la cadena Legado Mítico, "la tendencia actual está relacionada con la explotación del espacio y con romper con ciertas estructuras hoteleras: contar con un lobby mucho más amplio de lo habitual, que incorpore comodidades y se asemeje al living de una casa. En el nuestro, el huésped se sienta en el sillón a la tardecita con una copa de vino a disfrutar del hogar o de la biblioteca. Otro detalle que tuvimos en cuenta es la poca visibilidad que hay desde la calle, evitar el efecto de vidriera. Además de eliminar la recepción con mostrador, reemplazándola por un escritorio, esto genera otro vínculo con el cliente", detalló.
En cuanto a la ambientación, hoy la tendencia es el eclecticismo, la suma de varios estilos. Se está imponiendo el recupero de objetos del pasado restaurados a nuevo con un look diferente, para que convivan con los del presente. Dentro de esta corriente estética está permitida la combinación de diferentes tonos de madera, distintos estilos de muebles, telas de tapicería y texturas que se creían inimaginables de combinar. No hay premisas establecidas, la clave está en apelar al buen gusto y a la libertad para combinar elementos de distintas épocas.
En cuanto a materiales, se utilizan maderas nobles, como caoba o nogales; cueros trabajados, grabados y también chapas sofisticadas como el acero inoxidable. También volvieron con mucha fuerza las telas suntuosas, como el terciopelo, las sedas, el lino puro y las panas.
Actualmente, hay una fuerte impronta de personalidad en cada proyecto y la presencia del diseño es cada vez más fuerte, siempre vinculado con el confort. Buenas instalaciones no solamente para el turista sino también en el "back-of the house", lugar donde pasa mucho tiempo una parte importante del hotel, el personal.
Como se mencionó anteriormente, los vaivenes económicos también generan cambios en la proyección de los hoteles. "La idea de utilizar materiales nobles, implica un costo menor, tanto de uso como de mantenimiento. Existe una marcada tendencia hacia la arquitectura, que no por ser más estilizada descuida los costos", sintetizó Horacio Nacca, gerente comercial de Socmer.
PONERSE EL SOMBRERO DEL TURISTA
"Para potenciar el éxito del hotel, el arquitecto o decorador debe enfocarse y ponerse en el lugar del huésped. El viajero disfruta cuando encuentra un cambio en las áreas de uso diario, desde una obra de arte que se incorpora hasta un detalle distinto en la manera de presentar la mesa a la hora del desayuno" explicó Cees Houweling.
A su vez, existe un nuevo concepto que cambio el diseño interior de los hoteles: para los turistas son el laboratorio de prueba de soluciones que luego podrán incorporar a los espacios de uso privado, ya sean domésticos o laborales. Los hoteles funcionan como lugares donde experimentar nuevas soluciones de tecnología, confort o decoración, y luego decidir que parte de ese mundo se llevan a la propia casa.
Tradicionalmente, la industria hotelera podía definirse como "cama, baño y desayuno". A esta tríada se añadió la conectividad. A partir de estos cuatro conceptos cada operador, elaborará un mix de servicios particular para satisfacer a sus clientes. "El usuario espera disfrutar de ambientes de dimensiones adecuadas, con el equipamiento necesario y siempre tendrá la expectativa de encontrar algo que lo sorprenda. Esta expectativa, le da al operador y al diseñador una gran oportunidad para explorar soluciones", amplió Francisco Javier Gutiérrez de Arrechea, director de proyectos y obras de NH Las Américas.
Asimismo, el ambiente interior afecta la salud, la productividad y calidad de la estadía. "Por ejemplo, la luz natural mejora el ánimo de las personas; mientras que los ambientes cerrados aumentan la exposición a contaminantes. El objetivo que las líneas constructivas del hotel brinden accesibilidad a los espacios verdes y destinados al deporte, detalló Priscilla Larraya, del departamento general de arquitectura del Crowne Plaza Buenos Aires.
"El turista demanda espacios de placer y de ocio, como spa, gimnasios, espacios al aire libre y amenities en sintonía con una vida más saludable", amplió Horacio Nacca.
ENTRE LO GLOBAL Y LO REGIONAL
Si los `50 y `60 fueron años de modernización e internacionalización, y los `80 materializaron su apoteosis, como consecuencia de los avances en comunicaciones, transporte y tecnología. La globalización representó algo más un concepto económico, expandió su influencia a varios ámbitos de la sociedad, como el diseño y la cultura.
El estilo arquitectónico vinculado al auge de la globalización se caracterizó por la neutralidad, la desvinculación con la geografía y con cualquier tipo de corriente filosófica. El estudio Skidmore, Owings & Merrill lideró una práctica arquitectónica internacional y los hoteles fueron en ejemplo de ese estilo. La presencia de edificios virtualmente idénticos en todos los continentes sugería que las diferencias culturales y de identidad decrecían.
Sin embargo, el ingreso al siglo XXI demostró que las sociedades, la economía y la cultura siguen vinculadas al orden político interno. La identidad sigue respondiendo básicamente a parámetros estatales, e incluso regionales. De la mano de la revalorización de las tradiciones y las diferencias culturales, el paradigma arquitectónico renovó sus líneas de trabajo, y con él el diseño de los hoteles.
Terminando la primera década de este siglo, "en arquitectura, la meta final de los edificios en general y de los edificios hoteleros en particular, es aproximarse al entorno para entenderlo, interactuar con él y mejorarlo. Esto incluye la historia, la cultura, la geografía, y también el futuro del lugar. Por su propia naturaleza, las construcciones entablan una relación física con el suelo que las soporta y el entorno que los rodea. La escala y la materialidad contribuirán de manera decisiva en esta relación", explicó Francisco Javier Gutiérrez de Arrechea.
En la Ciudad de Buenos Aires Legado Mítico es un buen ejemplo de diseño arquitectónico que basó su éxito en un diseño que buscó revalorizar la identidad nacional. "Cuando decidimos crear este hotel buscamos generar un producto bien argentino. Queríamos que el huésped se levante a la mañana y siente que está en Buenos Aires. Nuestra idea era alejarnos de la decoración internacional con un espacio de carácter histórico cultural", dijo Javier Figueroa, titular y arquitecto a cargo de proyecto.
En este caso las habitaciones evocan a personajes míticos argentinos y la decoración está sutilmente relacionada con cada uno de ellos. Benito Quinquela Martín, Evita, Gardel, Tita Merello y Borges son algunos de las personalidades elegidas para vincular al hotel con la ciudad, e invitar al huésped a conocerla.
Al mismo tiempo la identidad nacional se representa a través del mobiliario, los materiales y las texturas. "Los argentinos somos clásicos, modernos, contemporáneos, una mezcla de distintos estilos y eso es lo que quisimos plasmar en la ambientación. A su vez, en los cuartos se representan los personajes a través de algunos elementos o texturas. Por ejemplo, el cuarto de Evita es más glamoroso y femenino; mientras que el de Martín Fierro lleva un mobiliario más rústico con cuero y mucha madera. Además, quisimos incorporar detalles regionales, como el caso de los amenities con aroma a canela y malbec. En nuestra vajilla hay elementos que forman parte de nuestra identidad, como es el caso de la platería", explicó Javier Figueroa.
El caso de Legado Mítico Salta, evoca personajes típicos de esa provincia. Aunque, ambos hoteles tiene el mismo concepto y estilísticamente están bastante relacionados, cada uno lleva muchos guiños del lugar donde se emplaza. En el del norte, las habitaciones evocan a los pueblos originarios (wichis, kollas y calchaquíes), son más rústicas, exponen artesanías y el mobiliario es más colonial.
El caso de la cadena Esplendor también es un ejemplo de adaptar el estilo propio de la firma con las características distintivas de los destinos. "Si bien tenemos hoteles en Galerías Pacífico, plaza San Martín, Recoleta, Palermo, Pilar, El Calafate, Rosario y Paraguay, se puede reconocer algo de la cadena Esplendor en cada uno de ellos; existe un hilo conductor desde la estética. En el Esplandor Savoy Rosario, se puede encontrar un almohadón diseñado por Martín Churrio, que también está en El Calafate pero hecho con piel de cordero. En el sur hay también arañas con forma de cuernos de siervo, mientras que en Buenos Aires están hechas con unos paraguas dados vuelta, recreando un estilo más urbano", detalló Patricio Fuks, presidente de Fën Hoteles.
Cuando se trata de edificios importantes dentro del patrimonio de una ciudad, la ambientación se inspira en el inmueble y la historia que sus paredes contienen. En algunos casos se rescatan piezas, molduras y objetos para no perder la identidad y en otros se intenta recrearlos a través de nuevos diseños.
En esta línea de trabajo, se destacan dos recientes inauguraciones europeas. La cadena Derby Hotels Collection abrió dos hoteles que reposicionan edificios emblemáticos de las ciudades de París y Barcelona, respectivamente. El hotel Banke, recupera el espíritu boulevardier de la Belle Epoque al ubicarse en un edificio de orden clásico típicamente parisino. De diseño estilo "Eiffel"y sede del banco CCf, el inmueble con mucha historia se transformó en un resort de lujo.
Por su parte, en España los apartamentos Suites Avenue nacieron con una identidad vanguardista, en concordancia con la Pedrera de Gaudí. Se trata de un edificio ubicado en el Paseo de Grácia, con una fachada a cargo del arquitecto Toyo Ito.
PLANEAMIENTO, RENTABILIDAD Y SUSTENTABILIDAD
Al definir el emplazamiento y las características de un hotel, entran en tensión otros tres aspectos: el edificio deberá responder a las normativas de planeamiento del lugar, tener en cuenta el cuidado del medioambiente y garantizar la rentabilidad del negocio.
"La tendencia en Argentina para los próximos años es realizar edificios de menor superficie, con líneas muy sencillas y muy buenos detalles pero en lo posible con materiales de origen nacional", expresó Horacio Nacca.
El caso de Crowne Plaza Buenos Aires es un buen exponente de esta idea. "La construcción se implanta dentro del country San Eliseo, por lo que convive con un entorno y una topografía lineal que genera un desarrollo en planta de este tipo. Nos alejamos de las grandes torres para lograr una arquitectura que se asocie armoniosamente con el paisaje campestre", describió Priscilla Larraya.
A su vez el contexto de crisis internacional genera cambios en el comportamiento de los consumidores. Los turistas también se mueven al ritmo de los ciclos económicos. Una buena estrategia para sobrellevar una baja en la demanda, es ofrecer un producto distintivo. En ese aspecto los proyectos hoteleros han puesto en la ambientación, el estilo y en las temáticas una marca distintiva.
La idea de los hoteles de diseño nació con Ian Schrager cuando inauguró en 1984, el Morgan de Nueva York. Un concepto que fue criticado y que, dos décadas después, demostró ser un formato exitoso. La ciudad de Buenos Aires cuenta con más de 70 hoteles boutiques, la mayoría de ellos con menos de 5 años. En lo que va del año, han demostrado ser los que mejor sobrellevaron la baja en las demandas: ser más pequeños implica tener menores costos fijos y es más fácil alcanzar un buen porcentaje de ocupación.
En último término, aparecen las demandas del turismo sustentable. "Los edificios que pretenden cuidar el medio ambiente pueden utilizar técnicas pasivas y activas. Las primeras se encuentran en la arquitectura desde los inicios. A partir de las variables climáticas como el recorrido del sol, temperaturas, vientos predominantes y precipitaciones, se definen materiales, orientaciones y tipología de los edificios. Mientras que las segundas han cobrado auge en los últimos tiempos como consecuencia de los avances tecnológicos. En este sentido la ciencia ha progresado en el desarrollo de tecnologías de conversión de fuentes naturales de energía (solar, eólica, etc.) en energía eléctrica", concluyó Francisco Javier Gutiérrez de Arrechea.
Un proyecto arquitectónico que cuide los recursos naturales no necesariamente tiene que costar más. La clave está en diseñar y construir una estructura que tenga la posibilidad de renovarse y trabajar eficientemente. El cuidado del medio ambiente debe estar presente a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio, desde el diseño arquitectónico y la obtención de las materias primas, hasta que éstas regresan al medio ambiente en forma de residuos.
Desde una buena gestión de obra se pueden administrar bien los materiales, reutilizando desechos sólidos provenientes de la construcción, como por ejemplo en los contrapisos. Es importante regionalizar el diseño, apoyando la economía local y evitando transporte de materiales y personal.
También existen múltiples estrategias para el ahorro de agua mediante artefactos sanitarios, colectores solares, reutilización del agua de desechos y sistemas individuales de agua y climatización para evitar el consumo si no existe ocupación en las habitaciones. Todas estas políticas de trabajo generan un gran valor añadido al proyecto y mejoran la imagen de la empresa.
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