A diferencia del primer semestre de 2016 ha habido un total de 6.866 viajes menos de peruanos a Estados Unidos en lo que va de 2017, según las revisiones hechas por Migraciones y el Instituto Nacional de Estadística e Informática. Un número nada despreciable para un mercado que emite turistas en los segmentos de compras y familias a los principales destinos de Estados Unidos.
Efecto Trump: ¿mito o realidad?
¿Puede el discurso de un presidente frenar el turismo receptivo de su país? Especialistas del sector y medios afirman que la administración de Donald Trump ha afectado la llegada de visitantes internacionales a Estados Unidos. En Perú hubo una disminución de turistas hacia ese destino, confirmando la realidad actual por la que atraviesa el país del norte en cuanto a turismo.
Según los números estatales, en los primeros seis meses del año se registraron 171.658 salidas de peruanos hacia dicho destino, frente a los 178.524 que visitaron el país en la misma etapa de 2016. Aunque esta baja se puede atribuir a distintas razones, no se puede negar que las disposiciones del presidente Donald Trump han tenido un efecto negativo.
Los números confirman la realidad y los actores dan sus posibles explicaciones. Bajo esa lógica, La Agencia de Viajes Perú consultó a fuentes con presencia en Estados Unidos para conocer cómo ven el panorama desde adentro. Así, cada aporte resultará útil para comprobar si efectivamente existe un “efecto Trump” en el desarrollo del turismo.
LAS POSICIONES.
Un factor importante que puede dificultar que los viajes a Estados Unidos se sigan dando es el propio comentario de los turistas. Sin embargo, las acciones del sector se mantienen firmes en el objetivo de seguir impulsando el destino. “Yo pienso que lo que afecta mucho es el comentario en sí, pero la gente que tiene planeado viajar, viaja. En sí, no hay un efecto directo, sino que todos seguimos haciendo nuestro trabajo de promover, viajar, presentar el producto y acaparar todo ese mercado, que de pronto está dudoso de ir, pero que definitivamente lo tiene claro”, sostuvo Ángela Espinosa, gerenta de Mercado de Pegasus.
A su turno, Erick Garnica, director de Ventas Internacionales del Greater Fort Lauderdale, aclaró: “La industria de la hospitalidad es la primera en sentir los impactos del malestar y la incertidumbre en el mundo. En este clima político reconocemos que los viajeros internacionales pueden no estar seguros de visitar Estados Unidos, pero Greater Fort Lauderdale continúa brindándoles una cálida bienvenida”. A pesar de admitir el efecto, el directivo afirmó que pronto lanzarán una campaña para mostrarse con una filosofía abierta a los visitantes.
La reducción de 6.866 viajes de Perú a Estados Unidos en este primer semestre no solo puede explicarse por la política exterior de ese país. Así lo observó Gabriel Martínez, gerente de Ventas Internacionales de SeaWorld. “Más que enfocarnos en el llamado “efecto Trump”, yo sugeriría que como industria revisemos los factores estructurales que puedan tener un impacto más profundo que el presidente de Estados Unidos”. Mientras que añadió: “Quizás hay otros factores más locales que también tienen injerencia en esta tendencia a la baja, como los macroeconómicos, el endeudamiento, el calendario electoral, el nivel de ahorro del consumidor y la política monetaria”.
Por otra parte, es preciso señalar que las estadísticas de Migraciones y el INEI indican la cantidad de viajeros peruanos que visitan otros países, pero no detallan las ciudades en específico de cada destino. Por ello, si hubo una baja hacia Estados Unidos no es posible saber cuáles fueron los destinos que sufrieron más el impacto.
“No hemos visto una disminución en nuestra zona de Fort Lauderdale. En los datos de las aerolíneas con servicio de Lima a Fort Lauderdale-Hollywood International Airport no se ha producido una disminución atribuible basada en la ocupación de pasajeros”, manifestó Garnica.
Ante una realidad concreta de más de 6.000 viajes menos en el primer semestre, todos los consultados coincidieron en que el destino no se detiene. “Vacacionar es un derecho que tienen que hacer todos. Ya lo tienen planeado y han ahorrado, aunque hay mercados que han disminuido por esto. América Latina generalmente no se ha visto muy afectada. Todos los mayoristas y la gente del medio están haciendo eventos porque tienen que continuar. El destino está ahí y el pasajero tiene que seguir viajando”, indicó Espinosa.
Por su parte, Martínez expresó: “Somos optimistas y nos interesa buscar cómo podemos ayudar a la industria, mirando hacia el futuro, sabiendo que nuestros destinos continúan siendo un atractivo principal en el país. Independientemente de lo que esté pasando socio, política o económicamente, nosotros continuamos invirtiendo, capacitando e invitando a los viajeros y a los miembros de la industria a visitarnos”.
“El turismo mundial no terminará debido a la percepción negativa, pero definitivamente debe ser una prioridad para la industria del turismo de Estados Unidos para comunicar un mensaje positivo y acogedor a los visitantes internacionales. Debe ser un mensaje de que Estados Unidos abraza a los visitantes, independientemente de quiénes son y de dónde vienen”, finalizó Garnica.
El dato: 6.866 viajes menos se registran a Estados Unidos desde Perú en lo que va de 2017, según Migraciones y el Instituto Nacional de Estadística e Informática.
El turismo mundial no terminará debido a la percepción negativa, pero definitivamente debe ser una prioridad para la industria del turismo de Estados Unidos para comunicar un mensaje positivo y acogedor a los visitantes internacionales. Debe ser un mensaje de que Estados Unidos abraza a los visitantes, independientemente de quiénes son y de dónde vienen. Erick Garnica
Yo pienso que lo que afecta mucho es el comentario en sí, pero la gente que tiene planeado viajar, viaja. En sí, no hay un efecto directo, sino que todos seguimos haciendo nuestro trabajo de promover, viajar, presentar el producto y acaparar todo ese mercado, que de pronto está dudoso de ir, pero que definitivamente lo tiene claro. Ángela Espinosa
Más que enfocarnos en el llamado “efecto Trump”, yo sugeriría que como industria revisemos los factores estructurales que puedan tener un impacto más profundo que el presidente de Estados Unidos. Quizás hay otros factores más locales que también tienen injerencia en esta tendencia a la baja, como los macroeconómicos, el endeudamiento, el calendario electoral, el nivel de ahorro del consumidor y la política monetaria. Gabriel Martínez
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