Durante años, la imposibilidad técnica de realizar llamadas telefónicas en los vuelos evitó un debate que parecía saldado. Sin embargo, el avance de la conectividad a bordo cambió el escenario y abrió una nueva discusión para la aviación: si la tecnología ya permite hablar desde el avión, ¿debería permitirse hacerlo? (Un millón de pasajeros de esta aerolínea ya disfrutaron de Starlink durante su vuelos)
Más conectividad, menos llamadas: el nuevo debate de los vuelos
GBTA respaldó un proyecto de ley en Estados Unidos para prohibir las llamadas en vuelos y advirtió que la expansión del Wi-Fi satelital obliga a fijar límites.
GBTA presiona para blindar el silencio en los vuelos antes de que sea demasiado tarde.
En pocas palabras
- GBTA apoya un proyecto de ley en Estados Unidos para prohibir llamadas en vuelos.
- Avance tecnológico: la expansión del Wi-Fi satelital permite ahora realizar llamadas, reabriendo el debate sobre su conveniencia.
- Ley de Cielos Silenciosos: busca que el Departamento de Transporte de EE.UU. reglamente la prohibición de comunicaciones de voz en aviones.
En ese contexto, la Global Business Travel Association (GBTA) expresó su apoyo a la denominada Ley de Cielos Silenciosos, una iniciativa presentada en el Congreso de Estados Unidos que busca obligar al Departamento de Transporte (DOT) a emitir la normativa que prohíba las comunicaciones de voz en vuelos regulares de pasajeros.
Para la entidad, es necesario actuar antes de que las llamadas se conviertan en una práctica habitual a bordo.
La conectividad a bordo reabre un debate que parecía cerrado
Según explicó GBTA, el desarrollo de soluciones como Starlink y otras redes satelitales incrementó significativamente la capacidad de conectarse a bordo, eliminando las limitaciones de ancho de banda que impedían hacer llamadas.
La asociación recordó que en abril de 2026 British Airways se convirtió en la primera gran aerolínea occidental en permitir llamadas de voz y videollamadas en aeronaves equipadas con esta tecnología, decisión que posteriormente extendió a toda su flota, incluidos los vuelos transatlánticos hacia Estados Unidos.
Qatar Airways y Emirates también permiten llamadas durante sus vuelos. Sin una regulación federal, GBTA advierte que las compañías estadounidenses enfrentarán una creciente presión competitiva para adoptar medidas similares. (Qatar Airways operó el primer vuelo Boeing 777 del mundo equipado con Starlink)
Una normativa en stand by desde 2018
El proyecto impulsado por los representantes Hillary Scholten, Rick Crawford, Greg Stanton y Rob Bresnahan no crea una nueva prohibición, sino que busca hacer cumplir un mandato aprobado por el Congreso hace casi ocho años.
La Ley de Reautorización de la Administración Federal de Aviación (FAA) de 2018 ya ordenaba al Departamento de Transporte prohibir las comunicaciones de voz en vuelos comerciales de pasajeros, con excepciones para la tripulación en servicio y las fuerzas federales de seguridad.
Aquella legislación fue aprobada por amplias mayorías: 398 votos contra 23 en la Cámara de Representantes y 93 contra 6 en el Senado. La nueva iniciativa concede al DOT un plazo de 180 días para publicar la reglamentación definitiva.
GBTA: "La cabina de un avión no debe convertirse en una telefónica"
Suzanne Neufang, directora ejecutiva de GBTA, aseguró que los gestores de viajes corporativos transmitieron de forma reiterada la importancia de preservar el ambiente dentro de las aeronaves.
"Nuestros miembros gestionan los viajes de millones de empleados y nos han dejado claro que la cabina debe seguir siendo un lugar para trabajar, descansar y reflexionar, y no convertirse en una cabina telefónica colectiva para decenas de conversaciones privadas simultáneas a 10 mil metros de altura", afirmó.
También destacó que el Congreso ya respaldó la prohibición en 2018 con un amplio consenso bipartidista y sostuvo que la Ley de Cielos Silenciosos simplemente busca que el DOT cumpla esa tarea antes de que "una cabina silenciosa sea cosa del pasado".
En este escenario, GBTA llevó esta preocupación tanto a sus asociados como a los legisladores durante su Cumbre Legislativa anual en Estados Unidos, además de colaborar con la oficina de la representante Hillary Scholten en la elaboración del proyecto. Asimismo, continuará buscando apoyos bipartidistas para impulsar su aprobación a medida que avance el tratamiento legislativo.
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